Pan de centeno, dos días de espera y mantequilla. Estos días había en Renobell harina de centeno intermedia (60% de extracción), con un tono grisáceo precioso. Creo que es mi harina favorita para una rebanada con mantequilla.

Este fin de semana he dado el taller de prefermentos; toda la casa llena de botes y botecitos.

De izquierda a derecha: soaker, pan viejo, biga, madre de levadura (masa fermentada), esponja, poolish, madre de trigo, madre de centeno. Después de estar buceando entre botes, casi se me olvidó fotografiarlos.
También he descubierto que han traído harina de fuerza al Mercadona. Vamos, es lo que dice en el paquete (10,32% de proteína), habrá que investigar.









Butifarra dulce de bibliotecaria
Con lo que me sobró después de descuartizar a la bibliotecaria y hacer picadillo, me he hecho hoy una butifarra dulce, con canela y limón. La acompañan unos guisantitos encebollados. A ver si encuentro un celador o una secretaria para la cena…
Bueno, está bien, la bibliotecaria sigue vivita y coleando, y me regaló esta butifarra dulce, de casa. Algo chocante, es dulce (como, por ejemplo, algunos embutidos aragoneses, pero con más azúcar) y tiene canela y limón. Cuando la cocinas (con agua, limón y canela), va soltando sus dulces juguillos y queda un excelso caramelo porcino que puedes dejar en diferentes puntos de almíbar, según tu gusto. Yo le he dado temperatura, ha caramelizado el exterior del embutido y me ha dejado en el tenedor un buen trozo de caramelo marrón oscuro que he lamido durante rato.
Con el tiempo creo que me he descubierto una inusitada afición por la gastronomía de Gerona. Lo poco que he probado siempre me ha dejado un recuerdo imborrable; ya sean lácteos como el recuit, embutidos como este, o dulces como los brunyols. Muchos platos tienen un toque de otra época, como este embutido afrutado y dulce. En mi imaginación veo salchichas medievales con todo tipo de frutas en su composición, en una mesa agridulce y llena de especias. ¿Donde he metido la ratafía?