Rasmalai

Solo, tras los cursos del fin de semana. En silencio.

RasmalaiSolo

Sobraron tres rasmalais de la comida del curso del domingo; fueron cayendo uno tras otro, lentamente: uno, dos y tres. Creo que fue la primera cosa que me supo a algo tras varios días resfriado, así que fue como un pequeño renacer sensitivo. Morder la pelotita y notar como se escurre entre los labios la crema de leche, cardamomo y azafrán.

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Reptiles y pan (cámara fermentadora casera)

Un viejo proyecto que las penurias de mi calentador (13º hoy en la habitación) me han animado finalmente a llevar a cabo: cómo montar una cámara de fermentación en casa.

Desde hace tiempo uso la luz del horno (con el horno apagado) como elemento calentador. En poco tiempo sube la temperatura y pasa de 30º al de una o dos horas. La pega es que la temperatura no tiene control y, además, la bombilla emite el calor desde un solo punto y llega a producir un calor demasiado intenso (además de secar las masas).

Así que el otro día me encaminé a una tienda de reptiles para solucionar el asunto.

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Muy sencillo, los terrarios para reptiles utilizan unos cables calefactados que emiten un calor suave y uniforme (que, curiosamente, está en el tipo de temperaturas que se usan para fermentar pan). Además, el cable está aislado contra la humedad (la primera idea es simplemente conectar una bombilla a un termostato) y se puede colocar en el sitio deseado; mide varios metros y se puede enrollar, por ejemplo, cerca de un punto frío (la puerta del armario) o dar vueltas envolviendo al contenedor de la masa. El conjunto lo completa un termostado con una sonda que pones en el punto de medida de la temperatura (un punto intermedio en la cámara o la misma masa); el termostato se enciende y se apaga automáticamente para mantener la temperatura deseada. Esto es importante en las largas fermentaciones que se dan cuando te pones a inseminar/sembrar con enjundia. No es plan levantarse cada 2 horas por la noche para ver si tu masa sigue a 26º. Ahora estoy usando el horno como «armario», y el cable lo estoy probando alrededor del bol o en el suelo del horno. Lo bueno del conjunto es que lo puedes usar en cualquier cajón o armario. Tocar el cable calefactado es muy gozoso, está tibio y suave.

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Para celebrarlo, una tostadita de pan de dos madres y tres fermentaciones (a lo loco).

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Esta tarde viene el de la caldera.

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Pimientos, queso de Mucientes e Israel Galván

Me llama Nacho anteayer, poco antes de llegar a Barcelona. Además de una caldera rota y frío, no tengo más que unos pimientos y berenjenas asadas y unos huevos.

De repente me acuerdo del queso de Mucientes que me han mandado desde Valladolid; semicurado de leche cruda de oveja. Saco unos trozos de pan de hace 11 ó 12 días y, cuando los pimientos y el ajo empiezan a chisporrotear, les casco un par de huevos encima.

PimientosHuevo

Nacho trae un botecito de mermelada hecha con moras que cogió en los Pirineos, en el Valle de Tena. Ha hecho esta mermelada en honor al gran Israel Galván.

MermeladaGalvan

Todas estas cosas maravillosas sucediendo al mismo tiempo en mi cocina. Pasamos media tarde escuchando flamenco y hablando de El Tutero, cantaor camaronero de Huesca.

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Harira y tajine

En el Berebar, después de tanto tiempo.

Berebar1Berebar2

La harira me la tomé yo; el tajine, mi hermano.

Hace años solíamos ir a tomar té y pastas al Berebar; subir la calle Bailén o bien recorrer los últimos metros de la calle San Francisco por su estrecha acera. Es curioso que, con lo que está cambiando Bilbao, 10 años después en el Berebar la misma gente siga sirviendo la misma comida sencilla y deliciosa.

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Gachas de avena con chorizo

Y mucho ajo, sal, aceite de oliva virgen.

GachasChorizo

No tenían nada más, ni azafrán ni pimentón, pero la grasa del chorizo las dejó muy bonitas (todo lo bonita que puede quedar una masa pegajosa de avena).

Ayer tenía 15 grados en casa; manta en la tripita, gachas calientes.

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Fluffernutter

Ya lo advertí el otro día tras el peanut butter jelly: hoy no se hacen prisioneros.

Marshmallow fluff, peanut butter: fluffernutter.

Fluffernutter3Fluffernutter1Fluffernutter2

En 1998 andaba yo maravillado con el holandés: cacahuete se dice pinda y (una de mis palabras favoritas) mantequilla de cacahuete se dice pindakaas, literalmente «queso de mantequilla». Pero entonces todo cambió, conocí a Rick, un chico de Connecticut descendiente de los indios americanos. Rick era alto, tenía una larga melena castaña y, lo más importante, me enseñó a preparar un fluffernutter.

El marshmallow fluff es una crema untable que tiene la textura y el sabor del marshmallow, el chuche que se suele llamar nube (en Bilbao se llama jamón). Está lleno de aire (un bote pesa 213 g, y por tamaño tendría que pesar sobre el medio kilo). El fluff es terríblemente pegajoso, dulce y guarro; perfecto para un sandwich con mantequilla de cacahuete. Se unta una rebanada con mantequilla de cacahuete, la otra con marshmallow fluff, y listo. Creo que nunca he sido capaz de comerme un solo fluffernutter, siempre repito. Aquí el vídeo del anuncio, prueba del delito.

Publicada en Dulce, Guarradas | 26 Comentarios

Nuevo blog «Menú del día»

Entre los varios proyectos que tengo  para este año, os presento uno que tenía ganas de lanzar desde hace tiempo: el blog «Menú del día», elmenu.wordpress.com

MenduDelDia

El blog es un homenaje cotidiano al menú del día, ese gran tesoro gastronómico que pasa muchas veces desapercibido.

Cada día habrá una foto de una pizarra, menú u hoja. Los nombres de los platos, no sus imágenes, irán dibujando el paisaje gastronómico del día a día.

Se trata de un blog participativo, si tenéis fotos de un menú del día (no de la comida, sino de la pizarra con la descripción del menú), de donde sea, ¡mandadlas! Da igual que la foto esté hecha con el móvil, lo importante es que esté bien encuadrada y sea legible. Si queréis indicar el nombre de la localidad y el restaurante, aún mejor. El bar de la esquina, la taberna de siempre, los pequeños templos cotidianos de la cuchara. Una norma básica: formato vertical mejor que horizontal.

¡Todos los menús valen! Da igual si el menú está en catalán, gallego o euskera. La idea es conseguir entre todos un mosaico de palabras, de platos, de sensaciones, de recuerdos.

Mandad las fotos a blogelmenu@gmail.com

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