Entre los varios proyectos que tengo para este año, os presento uno que tenía ganas de lanzar desde hace tiempo: el blog «Menú del día», elmenu.wordpress.com
El blog es un homenaje cotidiano al menú del día, ese gran tesoro gastronómico que pasa muchas veces desapercibido.
Cada día habrá una foto de una pizarra, menú u hoja. Los nombres de los platos, no sus imágenes, irán dibujando el paisaje gastronómico del día a día.
Se trata de un blog participativo, si tenéis fotos de un menú del día (no de la comida, sino de la pizarra con la descripción del menú), de donde sea, ¡mandadlas! Da igual que la foto esté hecha con el móvil, lo importante es que esté bien encuadrada y sea legible. Si queréis indicar el nombre de la localidad y el restaurante, aún mejor. El bar de la esquina, la taberna de siempre, los pequeños templos cotidianos de la cuchara. Una norma básica: formato vertical mejor que horizontal.
¡Todos los menús valen! Da igual si el menú está en catalán, gallego o euskera. La idea es conseguir entre todos un mosaico de palabras, de platos, de sensaciones, de recuerdos.
Mandad las fotos a blogelmenu@gmail.com











Fluffernutter
Ya lo advertí el otro día tras el peanut butter jelly: hoy no se hacen prisioneros.
Marshmallow fluff, peanut butter: fluffernutter.
En 1998 andaba yo maravillado con el holandés: cacahuete se dice pinda y (una de mis palabras favoritas) mantequilla de cacahuete se dice pindakaas, literalmente «queso de mantequilla». Pero entonces todo cambió, conocí a Rick, un chico de Connecticut descendiente de los indios americanos. Rick era alto, tenía una larga melena castaña y, lo más importante, me enseñó a preparar un fluffernutter.
El marshmallow fluff es una crema untable que tiene la textura y el sabor del marshmallow, el chuche que se suele llamar nube (en Bilbao se llama jamón). Está lleno de aire (un bote pesa 213 g, y por tamaño tendría que pesar sobre el medio kilo). El fluff es terríblemente pegajoso, dulce y guarro; perfecto para un sandwich con mantequilla de cacahuete. Se unta una rebanada con mantequilla de cacahuete, la otra con marshmallow fluff, y listo. Creo que nunca he sido capaz de comerme un solo fluffernutter, siempre repito. Aquí el vídeo del anuncio, prueba del delito.