Chorro de limón, wok.

Llevo unos días pensando exclusivamente en brassica. Esto son las hojas exteriores de un par de repollos que he usado para hacer chucrut esta noche. Vaya, que el chucrut estará listo para febrero, pero que lo he empezado esta noche.






Barfi y gulab yamum
Después de unas semanas en Sants, y unas visitas al supermercado «paki» de la esquina, me he hecho amigo del tendero, Hussein. Es sonriente y debe de ser un hombre muy culto, ya que está siempre leyendo. Hussein es de Bangla Desh, hablamos siempre de comida, de especias y de dulces. El otro día me dijo que encarga sus dulces a un chico que los hace en casa y los reparte entre la comunidad hindú; así que le encargué un paquetito para mí, y hoy lo he ido a buscar: barfi y gulab yamum. Sin etiquetas, sin precio, trapicheo del bueno.
Suelo comprar dulces indios en Barcelona (aunque echo de menos los londinenses; claro, nunca he estado en la India), pero estos son cosa fina; sobre todo sorprende su frescura, lo que hace que los sabores sean limpios, nítidos. El barfi es pura crema, huele a lácteo concentrado; pariente del fudge por ingredientes, y de la familia de la halva y el turrón por textura y dulzor. El gulab yamum también está impresionante; decir «fresco» es quedarse corto; el sabor es limpio y está jugosísimo; lo he tomado tibio, con el almibar escurriéndose a cada mordisco.