Nuevo diseño del blog

Después de tres años y medio de andadura, ha llegado la hora de lavarle la cara al blog. Así que, para agradecerle todo lo que me ha dado, la gente que he conocido y los buenos momentos que he pasado y compartido, he decidido regalarle un diseño más bonito.

HolaEl blog sigue siendo el mismo rinconcito donde pongo fotos del día a día, de lo que como y veo, pero ahora me gusta más. Las ilustraciones de la cabecera y páginas me las ha hecho Blanca Gómez, una ilustradora maravillosa; y el diseño lo ha adaptado a mi gusto el Sr Ternasco, chico inquieto con unos proyectos web increíbles, como Listopify (la aplicación de listas para Spotify) o Askaro, una página para encontrar lo que necesites cerca de ti.

El nuevo diseño tiene los archivos en una página aparte, y además he creado una nueva página donde encontrar los cursos y talleres de pan que doy (está en continua actualización, cada día pongo un cursito más), para la gente a la que le interese.

En breve vendrán nuevas y mejoradas versiones de los documentos sobre cómo hacer pan, que estoy elaborando con los comentarios y sugerencias de todos los que los han usado.

Vamos, que son pequeños cambios para que el blog sea más bonito y fácil de visitar.

Publicada en Sin categorizar, Tíoteorías | 38 Comentarios

Arroz con berenjenas a la china

Hace unos meses comí por primera vez la cazuela de berenjenas de La casa del xinès, un restaurante chino muy rico de Barcelona. Desde entonces he ido varias veces a disfrutar del sabor picante de estas berenjenas. Ayer tenía un par de berenjenas en la nevera, así que hice una versión casera, pero en plan arroz cremoso.

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Obvié la carne picada y le puse bien de cebolla y ajo, pimentón de Murcia; y el sabor profundo, penetrante y cítrico lo obtuve con un «majado xinès» que tenía semillas de pimienta de Sichuan, de cilantro, un poco de pimienta negra, sumak, chile  y un par de filetes de anchoa (porque no tenía a mano salsa de pescado asiática).

Para ser la primera vez, el resultado me pareció formidable. Primero hice la cazuela, y luego le puse un poco de arroz Marisma del Delta que aún me quedaba.

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Valga este pequeño homenaje para celebrar que se ha creado un grupo de admiradores de este plato.

Publicada en Verde | 6 Comentarios

Caña y boquerones

En La Plata, aquí en Barcelona.

LaPlataBoquerones

Con la acera mojada fuera; de esos momentitos especiales. Sobre todo porque llevo un verano con déficit de anchoas, bonito y verdel.

Publicada en Barcelona, Fotomóvil, ¿Vienes a cenar fuera? | 3 Comentarios

Pantera Rosa, Tigretón y Bony

Más madera, es la guerra.

Pantera Rosa, Tigretón y Bony

Delicias de la autopista.

Publicada en Guarradas | 26 Comentarios

Masa madre: dos meses más tarde

(En su día, cuando colgué los documentos sobre cómo hacer masa madre y pan, hice una entrada sobre qué pasa cuando no usas la masa madre en un mes, para mostrar como la masa madre es prácticamente inmortal y que no requiere de grandes cuidados para su almacenaje. Esta es una pequeña continuación; un homenaje a este ser tan increíble. En breve sacaré el nuevo diseño del blog y le seguirán los nuevos documentos, mejorados con todos los comentarios y preguntas que me han llegado.)

Después de estar casi todo el verano fuera de casa, llega la hora de hacer pan de nuevo, no hay ni una miga en casa, ¡hasta el congelador está vacío! Así que hay revivir la masa madre, el alma del pan. Cuando dejas de usar la masa madre, hay muchas maneras de guardarla: secarla, congelarla…yo sencillamente no hago nada. Tenía la masa madre en estado casi sólido (al 50-60% de agua por peso de harina), pero con las prisas de los viajes no me dio tiempo a preparar nada especial; se quedó durmiendo en su túper todo este tiempo.

La masa ha ganado algo de acidez, al disminuir a cero la actividad de las levaduras, pero no tiene el toque a acetona que se le pone otras veces (sobre todo otras veces que estaba más líquida). Aunque la cubre una pequeña capa un poco más oscura, no es el tono marrón o negruzco que adquiere a veces, por dentro incluso conserva todavía estructura de masa de pan (en la segunda foto); pero la textura es extraña, algo que veo que sucede cuando una masa madre sólida se deja durante mucho tiempo, parece como si la harina se degradara y perdiera su calidad elástica para convertirse en una crema sedosa, casi como una bechamel (tercera foto).

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Pero, conociendo a la masa madre, todo esto no es impedimento para que una cucharadita de postre de vieja masa madre pueda alimentar en poco tiempo a toda mi plaza, a todo el Poble Nou, a toda Barcelona, a toda España y, con un poco de tiempo, solucionar el hambre en el mundo… Bueno, pero vayamos por partes.

Empiezo de noche, cuando la casa está tranquila. Tomo una cucharadita de postre de la madre y le añado otra de harina y otra de agua, hasta hacer una pelotita de apenas 20 gramos. Esta pequeña cucharadita es todo lo que hace falta, el pasaporte para tener panes toda una vida.

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A la mañana siguiente, el paso fundamental: ya hay vida.

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A partir de esta buena señal, y aunque la temperatura ha bajado mucho en 2 días, tan sólo se trata de ir alimántandola; completar ciclos de alimentación (el tiempo dependerá de la temperatura y la cantidad de harina y agua): el siguiente paso es una cucharada sopera, luego dos, tres, siempre siguiendo el ritmo de crecimiento de la madre. Al de un día entero, la madre ya parece casi lista, tras unos 4 ciclos de alimentación, el aroma vuelve a ser natural y agradable.

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En menos de dos días, la masa ya está lista, y parece que ha recobrado su fuerza y vigor. Ahora la vuelvo a tener al 100% de agua (mitad harina, mitad agua), ya que así es fácil calcular las cantidades para las recetas; en concreto hoy me ha dado unas chapatitas.

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De esta cantidad, voy a coger una cucharadita para alimentarla otras 2 ó 3 veces seguidas para conseguir que esté en forma, que los sabores vuelvan a ser los deseados, y asegurarme de que la puedo guardar en la nevera con garantías de que estará en forma la próxima vez que la necesite.

Publicada en Pan | 28 Comentarios

Huevos fritos con patatas fritas

Gordas como dedos.

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Y crianza; no se hacen prisioneros.

Publicada en Sin más | 12 Comentarios

Pan y panaderías en Armenia

En Armenia estuve menos tiempo que en Georgia, pero la presencia (y el recuerdo) de su pan también es importante.

PGALavashMaking
Me pareció otro país de pan, gentes acostumbradas a acompañar su comida con pan, a servir la comida dentro del pan, incluso a usarlo como utensilio; como el lavash. El lavash se veía por todos lados, fresco, en bolsas, colgado secándose. Una de las imágenes más inolvidables es la de una panadería donde lo elaboraban sin cesar.

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A diferencia de Georgia, donde el pan shoti era cuestión de hombres, el lavash es un asunto femenino. Además, en vez de panaderos solitarios, como en Georgia, las panaderías de Ereván eran cuestión de dos; una mujer estira los trozos de elástica masa con las manos y el rodillo, y los pasa a la otra que, sentada en el suelo, los voltea en el aire con un movimiento tan preciso como espectacular, los forma sobre una especie de almohada, y finalmente los pegar directamente sobre las paredes del tonir, un horno enterrado, similar al georgiano, y pariente también de los hornos que se encuentran a lo largo de la Ruta de la seda; desde la India, pasando por Persia hasta el Mar Negro. El lavash está unos pocos segundos en el horno, tiempo suficiente para salir con grandes burbujas como ampollas y pequeños toques oscuros aquí y allá.

Cuando está fresco, el lavash se usa para todo, desde enrollar un shashlik a servir de base a unos gruesos pedazos de asado jorovats (khorovats) de cerdo, pleno de cilantro fresco y cebolla.

PGAShashlik
Cuando se seca, se endurece y es casi como una galleta crujiente; para platos de sopa o yogur se vuelve a hidratar y tiene una segunda vida.

Uno de los platos nacionales de Armenia, el lahmacun, es una especie de masa de lavash, finísima, con carne de cordero y verduras. En Armenia lo tomé siempre con limón; en restaurantes turcos siempre lo he tomado con ensalada; desde hace años es sin duda una de mis comidas favoritas.
PGALahmacun

El lahmacun en Armenia me pareció finísimo, hecho con masa sin fermento, de tono blanquísimo y fina hasta el extremo.

Otro pan que se veía mucho es pariente de los panes planos, esponjosos y de trigo dulzón que se encuentran desde el sur del Mediterráneo hasta la India; el matnakash. No era difícil encontrar panaderías que lo hicieran, redondo, plano, con sus característicos surcos paralelos. En la foto inferior, antes de entrar al horno, donde permanecía hasta salir con un bello tono dorado.

PGAPanPlano1PGAPanPlano2

Me recordó al pan persa que comprábamos caliente los domingos en el Este de Londres. En la casa donde nos quedamos en Ereván, por las mañanas nos ponían un desayuno tan sencillo y humilde como delicioso: uno trozos de pan matnakash con mermelada casera de albaricoque, la fruta nacional de Armenia (Prunus armeniaca).

PGAAlbaricoque

El sabor de esa mermelada era sencillamente increíble, aún lo recuerdo con nitidez.

Publicada en Pan | 15 Comentarios