Fermento sobre fermento. Puse un poco de chucrut de lombarda con kéfir, lo pasé por la batidora y lo colé.

El resultado me ha parecido inesperadamente bueno. Tiene ese toque saladito, ácido y refrescante de un buen ayran, o un lassi. Esa sensación maravillosa que te abre el apetito y te hace sentirte bien antes de una buena comida. En este caso, el chucrut de lombarda tenía (además de su sabor complejo) un poquito de ajo, lo que se ha traducido en un complemento delicioso al sabor de lácteo fermentado.
Tengo más ambiciosos planes para encaminar mis próximos pasos fermentadores.











Nécora
Chez mon frère.
No recuerdo la última vez que me tomé una nécora. Es más que posible que no fuera en este milenio. Qué rica.