Pimientos fermentados.

Una cosa fantástica, con la fermentación láctica se genera el toque ácido que se junta con el dulzor natural de los pimientos… el resultado es naturalmente agridulce y bastante bestial. Crujiente, picantito, ácido, te deja satisfecho. Perfecto para unos huevos fritos con patatas.


À la mode de Marina, de mi blog favorito en los últimos tiempos, Cultured aged brewed. Su página de inicio a veces tiene problemas, pero las entradas están ahí. Ahora tiene una vaca, y anda haciendo mantequilla y quesos, pero siempre cuenta cosas más que interesantes.






Farfalle con atún, pimiento fermentado y cilantro fresco
Muy riquito. Estoy viciado con los pimientos fermentados.
La pasta con su dulzor natural, el atún (con bien de ajito) y el cilantro fresco… y en medio, a cada mordisco, las pequeñas explosiones de sabor de los trocitos de pimiento. Es como si fueran trocitos de pepinillo encurtido, pero de un sabor dulce y afrutado. A esta pasta con atún, aceitunas (ayer no había) y perejil (o cilantro), le suelo echar un chorrito de limón, pero esta vez la acidez natural del pimiento era perfecta; más compleja y profunda. Es más, en plan viciosillo le he echado un par de cucharadas de la salmuera de fermentación. Porque yo soy así, tengo mucha personalidad.
Al segundo plato le he puesto extra de pimienta negra (garrote) y tabasco. Al echarle el tabasco he pensado que realmente aquello es una salsa de chiles fermentados… así que me he propuesto hacer mi propia salsa. Cuando llegue el momento, tengo planeado fermentar pimientos verdes picantes (tipo Padrón o así), tal vez con algún chile muy picante; fermentarlo todo con bien de ajo, y luego hacer una salsa rumbera. La verdad es que, viendo cómo están estos pimientos fermentados sólo con agua y sal… no me quiero ni imaginar algo con un poquito más de intención. Un tabasco verde de Padrón casero; y es sólo el principio.