Sí.

Era el paso natural tras el kéfir chucruteado con lombarda del otro día. Entre el fabuloso e inesperado sabor que deja un poco de chucrut (en este caso de lombarda) en el kéfir y el toquecillo de ajo que le puse a la lombarda al fermentar, el sabor es profundo, cremoso, y tiene un ligero recuerdo al tsatsiki. Aún lo he escurrido un poco más de lo que sale en la foto. Ahora puedo incluso hacer pelotitas de labne, y ponerlas con aceite y especias. ¡Sí! (Léase entonando como Xisca Tangina Martorell).

Con pan, aceite y comino.









Merluza y coliflor
El invierno.
Comer alimentos cocinados por otras personas a veces es como viajar en el tiempo y el espacio. Esa manera de sobrecocer las verduras invernales o la pasta a mí me transporta al siglo pasado.