Por fin, ya estoy instalado en Barcelona, pertrechado de un viejo horno y una conexión a internet.
Para celebrarlo y dar vida a la casa, me he puesto a fermentar. Unos bollos de canela suecos que siempre «hacen hogar» (bueno, reconozco que hice una masa grande, la dividí en dos, e hice dos rellenos; uno de canela y otro de cardamomo).


Mientras tanto, burbujean los botes de verduras en plena fermentación.




En Barcelona,voy a volver a colaborar con Josep Baltà, que además de hacer
Verduras, botes
Burbujas. Bacterias felices.
El último bote de chucrut salió bestial (ya es sólo un recuerdo, lo puse a fermentar el 28 de diciembre; se ha acabado en abril), así que, antes de que haga demasiado calor, he aprovechado para poner unos nuevos botes a fermentar. El otro día abrí la nevera y encontré nuevos ingredientes susceptibles de chucrutización: chirivías, espárragos trigueros, tomates. Tras sólo tres días fermentando, creo que los espárragos van a ser los grandes triunfadores de la temporada. Los corté en bastoncitos pequeños y los enterré en una mezcla de repollo, zanahoria y chirivía. Ayer hice un cambio de bote y mordí un trocito, ya ácido, estaba delicioso.
Bueno, y los ajos, claro.
Con un bote de salmuera de fermentación de las guindillas, estoy fermentando bien de ajos, para servir en los aperitivos del verano, con unas buenas cervezas y patatuelas.