Vida fermentada: espárragos trigueros fermentados (y chirivías y ajos)

Después de la col, la lombarda, los pimientos rojos, la col de bruselas, los ajos, la remolacha, las guindillas, las zanahorias y otras delicias como el labne rosa de kéfir chucruteado… les tocaba el turno a los ¡espárragos trigueros! Gran descubrimiento.

EsparragosChiriviaChucrut

Hace algo más de un mes puse a fermentar un bote de chucrut, pero además de la habitual zanahoria y ajitos, le puse espárragos trigueros y chirivía. Ayer llegó el sagrado momento de abrir el bote, ¡maravilloso! Los espárragos trigueros (escogí los más finos, y los gruesos los corté en dos longitudinalmente) se han convertido en un fermento exquisito. Mantienen algo de su textura, pero se han ablandado y se mastican sin problemas, y el sabor se ha atenuado, dejando un fondo de triguero que se combina con regusto de pepinillo y la acidez propia del chucrut. Una delicia. La chirivía, que yo tenía miedo de que “contaminara” todo el bote con su intenso sabor, ha absorbido los sabores de la col fermentada y se ha convertido en algo civilizado. La zanahoria y el ajo, como siempre, estupendos, no fallan.

La vida fermentada. La felicidad sencilla y plena del tiempo y las bacterias. La felicidad de los botes de cristal y las burbujas.

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3 respuestas a “Vida fermentada: espárragos trigueros fermentados (y chirivías y ajos)”

  1. Ro dice:

    Buahhhh! No sé nada de fermentados. Pero nada de nada. Y desde hace un tiempo, vivo sin vivir en mí cada vez que hablas de ellos.

  2. Ibán dice:

    Ro, pues más sencillo imposible. Corta un repollo en tiras muy finas; ponle cerca del 2% de su peso en sal (por 1 kg de repollo, 20 g de sal), frota todo 10 minutos en un bol hasta que el repollo sude mucho jugo. Pon el repollo bien apretadito en un bote apretando para que su propio jugo lo cubra. Déjalo un mes. Ya has fermentado chucrut. ¿Fácil, eh? Es así de sencillo, el hombre lleva milenios haciéndolo. Lee lo que pone aquí para empezar con tus aventuras fermentadoras :)

  3. Vir dice:

    Cómo te va la marcha… (yo tampoco he entrado aún en ese mundo fermentado, pero seguro que acabas convenciéndome)

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