Después de casi un año tengo otra vez trabajo a tiempo completo, así que vuelve la categoría Lunchbox.

Garbanzos con bacalao y salmón. Me quedé con ganas de echarle un poco de Kren, pero tampoco hay que abusar.
Después de casi un año tengo otra vez trabajo a tiempo completo, así que vuelve la categoría Lunchbox.

Garbanzos con bacalao y salmón. Me quedé con ganas de echarle un poco de Kren, pero tampoco hay que abusar.
Revoltijo de patatas y bacon con mucha pimienta, mucho rábano picante y levístico (o ajwain).



Hay olores que son capaces de crear una idea nítida en tu cabeza: ajo friéndose en aceite de oliva, leche con limón y canela, y así. Pues hace poco localicé otro (estas cosas no se descubren, ya que siempre han estado ahí); fue con los pierogi, y es el sabor del centro de Europa (bueno, uno de ellos): bacon ahumado frito en mantequilla con mucha pimienta. Lo he olido y comido muchas veces en Alemania, uno de esos olores donde los ingredientes juntos crean algo único.
En este caso, es la base para un revoltijo para hombres austriacos. Es para hombres muy austriacos, dada la cantidad de rábano picante (horseradish, meeretish o kren) que lleva. En casa siempre tenemos salsa de rábano picante, pero en fresco, recien picado, tiene una potencia asombrosa, es tan fuerte que te hace saltar las lágrimas y apartar la cara.
El levístico ya está empezando a dar hojas, y son de un sabor muy penetrante también. Es casi como si pasas perejil por una mezcla de trinitrotolueno, bueno casi. Por cierto, dada la forma de las hojas (esperaré a que crezcan más) creo que este levístico puede ser en realidad ajwain, un primo cercano.
Hace bastante tiempo que tengo en la cocina un bote de tahini con el propósito de hacer este pan. Desde luego, si tardo un poco más me tengo que comprar otro.
Es el pan que descubrí en la panadería de Yasar Halim, en el este de Londres. Tiempo después, una lectora de este blog me pasó un enlace muy interesante. No obstante, tengo que confesar que el pan lo hice sin mirar la receta ni el método (y así ha salido).

La masa no la estiré lo suficiente; a pesar de que, instintivamente, la intenté enrollar, no funcionó (porque no había estirado la masa lo suficiente); y como eché el tahini y la miel a ojo, pues el relleno, aunque rico, quedó algo seco.
Lo bueno de hacer las cosas no demasiado bien a la primera, es que hay mucho margen de mejora para la segunda.
Por sus gentes, por su comida, por su servicio postal, por su Bärlauch, su Kren o su ruibarbo.


Austria me gusta hasta el punto de no poder resistir meter el dedo. Esto de la imagen es un cacho de ruibarbo en un estofado dulce y especiado de fresas y ruibarbo. Catar para creer.
No me cabe ninguna duda de que la ingesta de estos alimentos hace que los habitantes de Austria sean más simpáticos, más majos, más generosos…
Rogan Josh y curry de coliflor.


Cuando dejas de tomar curry una temporada, olvidas que es adictivo; pero en cuanto tu lengua recuerda esos sabores, picantitos, calientes, llenos de aromas…vuelve el mono. Ya sea con cordero o con coliflor; con una salsa oscura potente y cremosa, o con una ligera y aromática.
Mi amigo Javi siempre se queja de que en Madrid* las hamburguesas van con pan de bollo, nunca se pueden encontrar con pan pan.

Hombre, no espero que las encuentre con un panecillo casero hecho con masa madre y 7 horas de fermentación, pero algo tiene que haber: ¿algún lector madrileño que sepa de buenas hamburguesas en Madrid? (con pan pan, que si no mi amigo se enfada).
* No es que yo sea experto en la casuística hamburguesil bilbaína, pero la verdad es que la hamburguesa que uno recuerda sí que va con buen pan.
** A todo esto, ¿cuándo empezaron esos sándwiches pasados por la plancha pero con muchísima mahonesa dentro? También llevan tomate en rodajas o lechuga, pero lo que los distingue es que van a la plancha y llevan mucha mahonesa; suelen estar fríos en las barras cortados en pinchos de mitad o cuarto de sándwich. Yo la primera vez que recuerdo haberme comido uno fue en 1991.
Buñuelos del Ampurdán
Este buñuelo es el primo catalán de la gran familia del donut y la berlina. Es un buñuelo ligero con el toque mediterráneo que le da el sabor del anís. Aunque es de cuaresma, no es difícil encontrarlo todo el año. En el almuerzo, en pleno ensanche, lejos del Ampurdán
Quins* bunyols! els bunyols de l’Empordà. Yo es que soy muy de buñuelo.
*Quin me encanta, aunque mi palabra favorita en catalán creo que es qualsevol