Por sus gentes, por su comida, por su servicio postal, por su Bärlauch, su Kren o su ruibarbo.


Austria me gusta hasta el punto de no poder resistir meter el dedo. Esto de la imagen es un cacho de ruibarbo en un estofado dulce y especiado de fresas y ruibarbo. Catar para creer.
No me cabe ninguna duda de que la ingesta de estos alimentos hace que los habitantes de Austria sean más simpáticos, más majos, más generosos…







Primer intento (fallido) con el pan de tahini
Hace bastante tiempo que tengo en la cocina un bote de tahini con el propósito de hacer este pan. Desde luego, si tardo un poco más me tengo que comprar otro.
Es el pan que descubrí en la panadería de Yasar Halim, en el este de Londres. Tiempo después, una lectora de este blog me pasó un enlace muy interesante. No obstante, tengo que confesar que el pan lo hice sin mirar la receta ni el método (y así ha salido).
La masa no la estiré lo suficiente; a pesar de que, instintivamente, la intenté enrollar, no funcionó (porque no había estirado la masa lo suficiente); y como eché el tahini y la miel a ojo, pues el relleno, aunque rico, quedó algo seco.
Lo bueno de hacer las cosas no demasiado bien a la primera, es que hay mucho margen de mejora para la segunda.