Este es el pan de Bach; Magnificat anima mea Dominum.


Hace ya tiempo que andamos dándole vueltas y más vueltas a los dos grandes asuntos de la vida: el pan y Bach.
Pues finalmente lo he conseguido, los he podido mezclar: pan por Bach, alimento para la tripa por alimento para el alma. Este pan me llevó a ver el Magnificat, es algo bello que me llena de ilusión y me devuelve la fe en nuestra civilización.
Lo mezclé, amasé y horneé a lo largo del día pensando en Bach. Por la noche, me fui a Vilafranca del Penedés y estuvo allí, quietecito, en silencio, a la escucha. No tiene que ser mala cosa (para una hogaza) que lo último que escuches sea Bach.







Vainas a la gallega
Con esta broma, a la gallega o bien a feira, nos referimos a la manera en que más tomamos verdura en casa: simplemente cocida con aceite, pimentón y sal.
Lo que más tomamos es col, pero también unas vainitas o cualquier otra verdura cocida sin más. Desde siempre consumimos muchísimo pimentón, sobre todo de La Vera, especialmente la variedad agridulce vuela a una velocidad de vértigo. Pero hay días en que el pimentón de Murcia es sencillamente perfecto; afrutado, dulzón… Después de acabar el plato de vainas aún me tomé un poco más de pimentón, a cucharadas.