Tostadas británicas, con mantequilla hecha a mano con clotted cream por la Priors Farm. La hacen en pequeñas cantidades, elaborando la mantequilla a partir de ese manjar de dioses, eliminando poco a poco el agua hasta sacarla en pequeños tacos con forma de tambor.
Yo diría que es una mantequilla aún más grasienta de lo habitual (si esto es posible; aunque puedo estar sugestionado), la sensación entre los labios es de una cremosidad mayúscula, y el amarillo es profundísimo; vamos, otra mantequilla superlativa. Las fotos están sacadas esta mañana con la luz que entraba en el salón; el amarillo es así, tanto en la superficie como en el interior.



Para acompañar las tostadas, un poco de mermelada de Wilkin & Sons. Esta vez se trata de una pequeña y exótica delicia: mermelada de fresas Little Scarlett, la mermelada favorita de James Bond. Está elaborada con unas pequeñas fresas muy sabrosas pero, por lo que parece, muy difíciles de cultivar y producir (un interesante artículo al respecto). En casa nos gusta mucho la mermelada Wilkin, de Tiptree. Ellos saben cómo cultivar este amor: cuando abres la tapa sueles encontrar mensajes inesperados.
Curiosamente este bote tan especial tiene el mismo mensaje que me enamoró hace años: «Peter Wilkin, bisnieto del fundador, aún dirige el negocio familiar». La primera vez que encontré este mensaje, manchado de la mermelada del bote, me pareció algo tan bello que hace tiempo tenemos aquella tapa enmarcada en el salón de casa. Aquella vez el mensaje era aún más bonito, porque no tenía logotipos ni publicidad, tan sólo una frase inesperada, un objet trouvé gastronómico y delicioso: así.







Cena gerundense
Bueno, mejor dicho, cena de cositas gerundenses (ya que no sé yo cómo se comerán el bull negre los de la Vall d’en Bas, supongo que tendrán su manera de hacerlo, para empezar con pan con tomate).
Ensalada con pimiento dulce de Gerona, bull negro y salsifí blanco (me apetecía mucho probarlo, así que simplemente lo salteé con una pizca de sal). Todo con pan casero, este hecho con harina galesa «Brown» molida a la piedra en el molino Bacheldre.
El pimiento era sorprendentemente suave, incluso crudo (tengo ganas de poner alguno en vinagre, tiene pinta de quedar bien bueno); el bull era espectacular, con un sabor profundo, hecho con tirpa natural; y el salsifí recordaba, en suave, a los sabores la aguaturma (y no a la chirivía a la que recuerda por su forma).