Las cosas llegan de manera inexplicable, porque sí (me encanta el adjetivo unfathomable).

Hoy me ha llegado desde Ataun este increíble paquetito: algo hermoso, sin duda. Sirope de remolacha y Bach. Me he quedado sentado, emocionado, en silencio con los pelos de punta; Mackerel y yo escuchando a Pau Casals en el salón.






Red velvet
El Oeste de Londres sabe diferente.
Recuerdo la primera vez que probé el red velvet, era una mañana de otoño londinense, hace ahora cinco años. Yo soy como más del Este, así que las visitas al Oeste son pequeñas incursiones antropológicas y culturales (una al respecto, hace más de tres años).
En la foto se ven unos cupcakes en su cajita de la Hummingbird bakery, en la tibia luz del otoño londinense, hace ahora 5 días. El glaseado de la Hummingbird es bestial, cremosísimo, tiene queso fresco y cantidades estratosféricas de azúcar y grasa: sublime.
*Por cierto, hace unos días hablaba Bea de esto.