Recuerdo aquel día, en Londres, hace ya algún tiempo. Estaba en la oficina intentando explicar a Patricia y Marta qué era una carolina; entonces sufrí aquella experiencia traumática: ni Flickr, ni Google Images, ni ningún otro servicio de imágenes tenía foto alguna de este excelso dulce bilbaíno. Por un momento me atenazó el pánico, al creer que sufría alucinaciones y que la carolina sólo habitaba en mi recuerdo, ¿cómo es posible que algo tan maravilloso no hubiera sido puesto aún ante los ojos del e-mundo?, (creo que fue entonces cuando tomé conciencia de mi importante misión).
Después de aquello, a la primera ocasión que tuve, le hice un pequeño homenaje a la carolina (aquí); fue algo de urgencia, en una escapadita a Bilbao (la foto estaba hecha con el móvil). Después ya me metí de lleno con la carolina y el resto de dulces bilbaínos (aquí); y aún más en profundidad con el bollo de mantequilla, ese tótem bilbaíno, faro que nos ilumina (aquí), que ya había tratado/añorado hace más tiempo aún (aquí).
Pues bien, este fin de semana andaba yo por Bilbao y me encontré por casualidad con la gran fiesta de la carolina de Bilbao. Una celebración de la pastelería de calidad, de las cosas bien hechas (como hay que hacerlas), y de todo lo bilbaíno que encierra este sencillo pastel de merengue.
Para la ocasión, la plaza Nueva de Bilbao se había convertido en una fiesta en blanco, amarillo y marrón. Cientos de personas hacían cola para degustar las 3000 carolinas que regaló el gremio de pastelería de Vizcaya. Sencillamente delicioso ver tanto a niños como a adultos disfrutando del sumo placer del primer mordisco a una carolina. También había pasteleros artesanos demostrando cómo se elabora una carolina, desde la base con relleno de coco, hasta el merengue, los baños de gelatina (antes yema) y chocolate. Los alegres pasteleros, mientras confeccionaban una a una las carolinas, respondían de manera prolija y amable a todas las preguntas de los curiosos como yo.
La apoteosis, la consagración de la carolina.




Curiosamente, me comentaba el sábado un amigo que, buscando la carolina en Google (carolina bilbao, carolina pastel), la primera referencia que aparecía era mi blog; esto me llena de orgullo y acrecenta todavía más mi admiración por este icónico pastel.

Así es.








Gilda y crianza
En las siete calles.
Qué bueno.