Y sesos, manita, torrezno y más.


En Huesca, por la noche, ayer.
Hacía años que no tomaba madejas, un placer añorado; la chireta no la había probado, es tripa rellena de asadurillas y arroz (un cruce entre la morcilla y el haggis); el morro se te deshacía en la boca; y el torrezno era la locura, sobre todo la parte crujientita y su capa de grasa saladita.









Dobladillo de canela y de cabello de ángel
Grandes cosas que Huesca ha hecho por la humanidad.
El dobladillo de cabello de ángel, el dobladillo de canela, la trenza de Almudévar y el empanadico de calabaza.
*Curiosamente, dos días antes de que nos regalaran esta deliciosa fuente de inspiración, me había comprado un bote de manteca de cerdo para panificar con él. Qué animalada de pan.