En algunos talleres de pan, debido a que la masa madre fermenta lentamente y necesita varias horas para madurar, los alumnos se llevan el pan para fermentarlo y hornearlo el casa. Una vez acabados los talleres, cuando la mesa se queda vacía, me pregunto qué tal quedarán esos panes, si aguantarán el viaje a sitios lejanos como Andorra, Madrid o Logroño; cómo quedarán horneados en otras cocinas, por otras manos. Así que me guardé un pan de los del taller del domingo; lo sometí a una «fermentación despreocupada», tal vez como la que sufren muchos de los panes que salen de aquí. Ayer noche, tras casi 24 horas en la nevera, lo hornee.
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El pan más sencillo: harina, agua y sal. El resultado es muy bueno, un pan muy aromático, con un toque de acidez pero también bastante dulzor en la corteza y miga. Una salvedad, algo que no sabía cuando he puesto la cámara a grabar: ¡el pan está sosísimo! No sé si es porque olvidé echar la sal (entre las preguntas y explicaciones del taller, pudo ser) o la balanza pesó mal. No obstante, el sabor está ahí, y el potaje con garbanzos, espinacas y bacalao estaba saladito para compensar.

Todo el fin de semana hablando del pan toscano que no lleva sal, para acabar horneando un pan sin sal.











Chucrut casero, zumo y ensalada
Por fin ha pasado un mes, primero en la cocina y luego en el patio: el chucrut está listo.
Poco a poco ha ido sucediendo el milagro de la fermentación; ahora llega la hora de disfrutarlo. Ha quedado un poco saladito, pero aún así está bien bueno, ya que no sólo es ácido/avinagrado como el que viene en bote, sino que tiene toda una gama de sabores maravillosa que van desde el propio de la col hasta el un dulzor sorprendente al terminar de masticarlo.
El zumo de chucrut es otra de las razones para hacer chucrut en casa: una exquisitez secreta y deliciosa. La primera vez que lo tomé fue en casa de Babette, luego embotellado, y ahora, por fin, tengo el de estas coles catalanas.
En la foto, una ensaladita de chucrut, perejil, ajo y rábano picante (horseradish, Kren; no sé cómo esto no se comercializa por aquí, con lo rico que está y lo que le gusta a la gente el wasabi). Un chute vitamínico y cardiovascular (y descongestionante nasal, porque al rallar el rábano te puedes pones a moquear y llorar como una magdalena).
Me está haciendo un alfarero del barrio una chucrutera nueva, así que en breve pondré a hacer más chucrut.