Llevo unos días de lo más liado. El otro día lo pasé sentado al ordenador y me alimenté casi por completo a base de buñuelos del Ampurdán, brunyols; me convertí en Brunyolman. Pequeño gran manjar.

Con su anís, su azúcar y su interior de masa levada; ligera pero con cuerpo.






Fish & chips en Barcelona
Añoranza de la isla en una terraza de Barcelona.
Extraño, encontrar un lugar bajo el cielo del Mediterráneo donde meter las ganas de estar en otro lugar, donde pensar (patata a patata) en el tiempo vivido aquí, donde te quepan las personas conocidas, los momentos y los trechos de camino recorrido. De manera fortuita, descubro en el calendario que esta semana llevaré ya más tiempo viviendo en Barcelona del que viví en Londres. ¿Alguien tiene una buena oferta de trabajo en Estocolmo?