La remolacha lleva un par de semanas fermentando, con un poco de alcaravea (rallar remolacha para ponerla a fermentar debe de ser la experiencia más similar a la matanza del cerdo para un vegetariano). Para darle un empujoncito, puse como madre un poco de zumo del chucrut que estoy fermentando hace casi dos meses (por cierto, acabo de alegrarme al pensar que le daré matarile en breve).

Tan solo 15 días después, la remolacha ya tiene un toque agridulce de lo más agradable. Está picada muy fina, así que casi ni te enteras de que te la comes. Para la próxima, pienso hacer rodajas finísimas, ponerlas a fermentar y usarlas luego en bocadillos y tostadas, en plan finolis.
Menudo revoltijo he hecho machacando todo con el tenedor; la remolacha, los espadines, la patata chorreante de mantequilla fundida… Me he quedado con las ganas de plantarle un huevo frito encima, rollo Labskaus. Mañana.








Huevos, pan negro
Hace 6 años recuerdo una entrada similar, pero no tenía el dedo tan pringado, y el pan era de espelta.
Sí. Los cubiertos a la hora de comer huevos fritos deberían estar prohibidos.
Tengo que hacer una categoría llamada «libidinoso & cerdoncio», donde quepa esto y el dedazo en la clotted cream.