Un vinatero riojano en el Bierzo. Ricardo me enseñó a pelar las pencas de alcachofa para aprovechar la parte tierna del tallo. El centro de color más claro y carnoso oculto tras la fibrosa piel.

Se las trajeron con largos tallos desde casa. Los dedos negros y su preciosa navaja francesa.


Coció las alcachofas al vapor y, después, con todas las hojas descartadas al pelar, hizo una especie de puré ligero con sabor limpio a alcachofa que envolvía a los corazones de alcachofa. Qué bonita la expresión coeur d’artichaut, corazón de alcachofa, enamoradizo.






Mahou Clásica
Una Mahou en Madrid es de las cosas que más me gustan.
Sorprendentemente para un habitante del Cantábrico, te la suelen traer con un poco de comida gratis.
En buena compañía, pocas cosas mejores.