Barcelona y el sifón

Barcelona no deja de sorprenderme, conserva muchas cosas que no veía desde hace décadas, como el sifón.

Sifón La Masia de Mollerusa

O como las bodegas. Cuando era niño, recuerdo ir con mi abuela en San Sebastián a la bodega que había junto a la desaparecida Bodega Donostiarra; llevabas los cascos vacíos y los llenaban de vino a granel. Qué cosa, entonces se reutilizaba el vidrio directamente y todo el mundo iba a la compra con bolsas de tela (mi abuela tenía esa de rejilla que se plegaba en un periquete, la más cañera). Pues a una manzana de mi casa en Barcelona tengo dos de estas bodegas, llenas de viejas cubas y ese olorcillo tan peculiar.

Nosotros vamos a la bodega de La pubilla del Taulat, es un lugar fantástico que te transporta en el tiempo. Solemos comprarles vinos y vermú de grifo. El último descubrimiento ha sido que tienen sifón, perfecto para el vermú; vale 1,50€ la botella (más 1 de casco). Me entanta tirar de la manivela y oír el pffffssssssss. Se siente uno como en una película de cine negro, o colándose en las fotos en blanco y negro de la familia.

La última vez que vi sifón (en uso, no en un museo) fue en Argentina, allí es muy común y lo llama soda. Lo reparte de casa en casa el sodero (shodero). Curiosamente, comprobando la ortografía de esta palabra, he visto que la primera entrada en Google si buscas ese término es: «Relatos eróticos – El sodero llama dos veces».

Publicada en Barcelona, Bebidas | 20 Comentarios

Rallando panela

Rallando panela para las fresas con nata.

Rallando panela para las fresas con nata

Tengo, guardado en un tupper, un ladrillito de panela que raspo con indecible placer y un cuchillo.

En Inglaterra me aficioné al azúcar; es decir, al azúcar como elemento de disfrute, más allá del mero dulzor. Desde que tengo uso de razón, en España el azúcar era uno: blanco. Más tarde vino un azúcar moreno que no sabía absolutamente a nada. Así que, cuando descubrí el increíble mundo de los azúcares disponible en cualquier supermercado inglés, quedé maravillado. Me gustan sobre todo los muscovados oscuros, con sabor a regaliz, se lo echas a un yogur o vaso de leche y no hace falta más. Pero hay muchísimas variedades, que dan una gama de sabores (y usos) sorprendente.

Al volver a España me he dado cuenta de que la venida de inmigrantes americanos está (por fin, después de más de 500 años) acercándonos algunas de sus tradiciones y usos culinarios a «la madre patria» (ya no es raro ver yerba mate o harina de arepas en cualquier tienda). Es más, ahora en cualquier lado encuentras estos ladrillitos de panela. Me encanta el nombre, me encanta el sabor y me encantan todas las cosas que lleva dentro, como dice en esta interesante reseña. Y el nombre «agua de panela»…¡me parece tan bonito!

Siempre he sido un gran consumidor de azúcar (yogures naturales que crujían), pero es ahora cuando me está encantando el uso del azúcar casi como especia, como ingrediente especial. De hecho, hay recetas, como los zeeuwse bolussen o las crêpes à la cassonade, que necesitan azúcares especiales; al igual que hay guisos que necesitan patatas especiales; incluso, hilando más fino, al igual que el agua de cada lugar da a los guisos el sabor especial que hace que no se puedan reproducir en ningún otro sitio.

El mundo del azúcar para profesionales ya es la locura. En confitería se emplea la química de lo dulce a un nivel muy especializado, y se utilizan las moléculas para hacer todo tipo de cochinadas: hay azúcar «seco» para refrigerar preparaciones sin que éste se disuelva; azúcares «húmedos» (higroscópicos, palabra de 500 puntos) para hacer que la repostería quede más jugosa y dure más sin quedarse seca (esto se suele combinar con grasas especiales con el mismo fin), etc.

En casa no es raro que haya muchos dulzores al mismo tiempo, cada uno para su uso. Ahora mismo, sin proponérnoslo, tenemos: azúcar blanco, panela, cassonade (clara y marrón), miel de brezo, miel de caña y golden syrup (me consuela pensar que lo de las harinas es aún peor). Y, desde que lo leí en el blog de Noema, estoy deseando ir a Alemania para conseguir un bote de sirope de remolacha.

Publicada en Dulce, Tíoteorías | 17 Comentarios

Pastel Bicing

¡¡Pasteles y bicicletas!! …qué podría ser mejor.

Pastel del primer aniversario Bicing

El primer aniversario de Bicing*, el sistema de préstamo de bicicletas de Barcelona. La cosita redonda era chocolate blanco.

* Me encanta como suena el lema publicitario en catalán: «Agafa el Bicing» (con acento ad hoc).

Publicada en Barcelona, Dulce | 7 Comentarios

A Mister Happy le gusta la purée

A Mister Happy le gusta la purée. Cuando pilla una fuente, hay que andar rápido porque deja muy poquito.

Mister Happy, el amigo de la purée
Lo poco que Mr Happy ha dejado de la puree

Cuando nos mudamos a la bonita casa que habitamos, compartimos durante un tiempo el piso con Carole, lo más francés que se puede encontrar a este lado del Garona. Durante un tiempo nos obsequió cotidianamente con su cocina, y nos hizo vivir en Francia por el paladar. Nos enseñó muchos tesoros gastronómicos; a apreciar la cassonade, a cocinar endivias como se hace en el norte de Francia y a freír chuletas de cerdo en mantequilla.

Antes de irse, enseñó a mi compañera a hacer la purée, que es lo que Carole comía allá en la Fgans en su infancia. Es primo del pastel de pastor; este va con dos capas de puré y el relleno tiene mucha enjundia… Oh, la vache!

*Qué gustito da la patata en la tripita.

Publicada en Sin más | 6 Comentarios

Grandes momentos gastronómicos de épica ciclista en Menorca II

El ciclismo es una gran cosa. Te lleva y te trae: a la oficina, al mercado, de aquí a allá. Pero luego está el cicloturismo. El cicloturismo siempre da grandes satisfacciones.

Justo cuando estás muerto de hambre, desfallecido sobre el sillín, el cicloturismo te regala un momento mágico; aparece una granja donde hacen queso de Mahón de manera artesanal, con leche cruda y a pequeña escala.

Queso de Mahón

Además, también hacían sobrasada casera. No la venden en comercios, tan sólo en la granja. No tiene etiquetas ni listas de ingredientes. Es sólo buena, excepcional.

Almuerzo cicloturista menorquín

Son estas cosas las que hacen grande al cicloturismo.

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Grandes momentos gastronómicos de épica ciclista en Menorca I

Grandes momentos de épica ciclista, como el desayuno en 78 gramos: 68 gramos de tazón de policarbonato, 10 gramos de spork (spoon+fork; cucharatenedortojunto), et voilà!

Desayuno en 78 gr

Un día, estábamos en Ferreries, se nos acercó un señor muy simpático, Toni Marc, y nos dio unos relámpagos. Luego nos empezó a contar cosas de la isla.

Pasteles de Toni Marc

Después fuimos descubriendo que Menorca tiene una oferta pastelera muy impresionante para el pedal (tanto para llevar en la alforja como para prepararte para la épica).

Pastissets de Cas Sucrer, es MercadalPastel de quesoEmpanadilla de gallo y sofritoDesayuno ensaimada MahónMedia luna menorquina, prima del relleno de Vergara

Los pastissets de Cas Sucrer, en es Mercadal; pastel relleno de queso (cuyo nombre no pude entender) impresionante, lo tomamos en diversas variedades; empanadilla rellena de pescado («gallo con su sofrito»); desayuno con ensaimada «brioche» (hay de dos tipos, las más típicas y grasientas; y las más ligeras,»como de brioche»); hasta tienen rellenos de Vergara, de algún guipuzcoano viajero que iría por allá (claro, ellos no lo saben y lo llaman «media luna», lo hay en todas partes).

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Tea

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Tea

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Publicada en Sin más | 7 Comentarios