Grandes momentos de épica ciclista, como el desayuno en 78 gramos: 68 gramos de tazón de policarbonato, 10 gramos de spork (spoon+fork; cucharatenedortojunto), et voilà!

Un día, estábamos en Ferreries, se nos acercó un señor muy simpático, Toni Marc, y nos dio unos relámpagos. Luego nos empezó a contar cosas de la isla.

Después fuimos descubriendo que Menorca tiene una oferta pastelera muy impresionante para el pedal (tanto para llevar en la alforja como para prepararte para la épica).





Los pastissets de Cas Sucrer, en es Mercadal; pastel relleno de queso (cuyo nombre no pude entender) impresionante, lo tomamos en diversas variedades; empanadilla rellena de pescado («gallo con su sofrito»); desayuno con ensaimada «brioche» (hay de dos tipos, las más típicas y grasientas; y las más ligeras,»como de brioche»); hasta tienen rellenos de Vergara, de algún guipuzcoano viajero que iría por allá (claro, ellos no lo saben y lo llaman «media luna», lo hay en todas partes).













Grandes momentos gastronómicos de épica ciclista en Menorca II
El ciclismo es una gran cosa. Te lleva y te trae: a la oficina, al mercado, de aquí a allá. Pero luego está el cicloturismo. El cicloturismo siempre da grandes satisfacciones.
Justo cuando estás muerto de hambre, desfallecido sobre el sillín, el cicloturismo te regala un momento mágico; aparece una granja donde hacen queso de Mahón de manera artesanal, con leche cruda y a pequeña escala.
Además, también hacían sobrasada casera. No la venden en comercios, tan sólo en la granja. No tiene etiquetas ni listas de ingredientes. Es sólo buena, excepcional.
Son estas cosas las que hacen grande al cicloturismo.