Ha llegado volando desde Berlín.

Hace unos días hablaba de panela, azúcares, siropes y dulces varios. En aquella entrada hablaba de una cosa de la que me había encaprichado desde que la vi: el sirope de remolacha. Pues bien, para mi sorpresa, Noema me ha mandado un paquetito lleno a rebosar de su generosidad y simpatía, y hoy quiero agradecérselo aquí.
El Zuckerrübensirup (maravillosa palabra) ha cumplido todas mis expectativas; ¡es fantástico! Es oscuro pero, curiosamente, no es demasiado dulce, sino que está lleno de sabor y matices. Digamos que este sirope está entre el Golden Syrup y la miel de caña, como se puede ver en la siguiente foto.

Tiene el dulzor puro del primero y el sabor profundo de la segunda, sin llegar a ser tan fuerte como esta. De momento, lo estoy disfrutando en tostada con mucha mantequilla (creo que queda mejor en tostada fría, sin tostar…»en tostada sin tostar», qué curioso); pero también se lo he echado al yogur y lo he tomado con el dedo.








Café, cucharilla de café con grano germinando y Driza
Cosas extraordinarias en una tarde en Suances.
Debe de ser el primer animal que no sale cocinado en un plato en este blog.
* La base del mango de la cucharilla es un grano de café que germina por todo el resto de la cucharilla.