Lo llamo bloomer porque me recuerda a uno de los panes británicos más típicos, que se caracteriza por su forma y textura más que por sus ingredientes. Un pan alargado con los lados redondeados y con cortes diagonales (suelen ser muchos) en la parte superior. Aunque, en realidad, el bloomer no es un pan que se fermente en molde, como este.



Está hecho con masa madre de centeno claro y el resto es harina de trigo. Tiene una cucharadita de alcaravea y una cucharadita de sirope de remolacha. Suave, ligero y delicado.
Utilicé una masa madre de centeno muy madura para que aportara profundidad de sabor, ya que el pan lo preparé «de corrido» en pocas horas (aprovechando que el domingo hacía buena temperatura en Barcelona). Así la miga queda suave y ligera, sin adquirir el sabor y textura más rústico que consigue la masa madre con el tiempo. Molí bien la alcaravea, así que no se ve, pero se nota. Y realmente puse poquita, con lo que, si no estás muy familiarizado con la alcaravea, notarías algo pero no sabrías qué es lo que tiene el pan. Con el de sirope de remolacha pasa lo mismo; puse lo justo, se nota pero tampoco acertarías con lo que lleva (me ha sorprendido este sirope, creo que es un gran amigo del panadero).
Existen numerosas teorías sobre el nombre de este pan, desde los pantalones bombachos que usaban las damas victorianas para montar en bicicleta, o el brillo especial de la miga (bloom en argot panadero) o el tipo de harina (bloomery), hasta las formas que toman los cortes de la corteza al abrirse (blooms). Elizabeth David, como siempre, te hace pasar un rato inolvidable contándote estas cosillas. Peter Reinhardt también te lo cuenta, y seguro que es mejor panadero que la señora David, pero tiene mucha menos gracia.










Tortitas escocesas
Me desperté y la casa se había inundado de tortitas escocesas.
Esponjosas. Y del techo llovía Golden Syrup a grandes gotas.