Cinco días de nevera, de perder gas y volumen; de la alegría a la tristeza.

Cuando hice la fotografía aún estaba en bastante buen estado, lejos de esas masas que se quedan tristes y negruzcas al fondo de la nevera, pero que son totalmente válidas para panificar con un poquito de cariño.






Tomate bombilla
Santander.
Me encanta ese plato. Se los hace Bidasoa.