Y sumac y mucho ajo (pero mucho).

Y también un poco de comino.
Las 4 en Barcelona.
Y sumac y mucho ajo (pero mucho).

Y también un poco de comino.
Las 4 en Barcelona.
Bueno, digo yo que la transcripción sería algo como «quima carela».

Un curry de carne picada de cordero y esa amarga verdura que parece un pepino con verrugas. El sabor amargo me encanta combinado con un chapati calentito, que es como de sabor neutro.
Fue el otro día, en nuestro indio favorito (que realmente es paquistaní). Casualmente había habido un banquete, así que nos dieron también cordero asado del que sobró de la celebración. Son curiosas las cosas que te acaban pasando en estos sitios cotidianos a los que vas a menudo y coges confianza. Precisamente estábamos comiendo allí el día que cayó Musharraf (vaya fiesta había montada), y recuerdo también el día que empezó el último Ramadán (¡y el día que acabó!); ese día nos obsequiaron con una bebida de agua de rosas (además allí casi siempre tienen rasmalai).
Cuando vivía en Bilbao solíamos ir muy a menudo a un restaurante chino al lado de casa; nunca olvidaré que el 11-S comí sopa wonton, pato asado y helado frito; allí, en ese restaurante tan curioso de la calle Fernández del Campo, mirando incrédulos al televisor.
En cuanto pasa el invierno me gusta tener tener en la nevera una tableta de chocolate a la taza (de las gordas y harinosas); que sea negra, algo amarga y un poco basta.
Me gusta sacarla de la nevera y arrearla a fríos mordiscos.


Esta tabletita «al gusto español» de Amatller (hermana de la Simón Coll) es bien gruesa, hace falta casi un martillo hidráulico para partirla; sorprendentemente no es muy harinosa, mucho menos que una Valor, por ejemplo.
Mi comida de hoy (bueno, alguna otra cosa ha caído). Este brioche ibérico y especiado con un poco de mató fresco y mi miel favorita, de Galdames, en Vizcaya.

El pan lo hice el sábado pero, como llevaba bien de masa madre (y pasas en puré y manteca), hoy jueves está tan rico y esponjoso.
Un pan semiintegral, hecho con harina de Rincón del Segura y (muchos) granos de espelta cocidos en San Miguel. Allá fueron par de botellintes, y aún otro medio en la elaboración de la masa.
Para contrarrestar toda esa cerveza, puse una cucharadita de melaza. El resultado es muy aromático, con una miga densa pero muy esponjosa (llenísima de hinchados y tiernos granos de espelta); tiene un primer sabor nítido a cereal y un gusto final que sutilmente recuerda al amargor limpio característico de la lager.



Según pasan los diás aún va redondeando más su sabor. La miga es un poco más amarilla de lo que aparece en la foto. Perfecto con un huevo frito con longaniza aragonesa.

De esa un poco dulce, con aroma casi a canela.
Un pan abriochado con manteca de cerdo ibérico, clavo molido, las pasas hechas puré (no las ves, pero están ahí, dando dulzor, sabor y humedad); para rematar puse trozos de azúcar de melaza negro (de Billington’s, el más burro que he visto), al hornear quedaban pegotes de dulzor húmedo, como si fuera un suikerbrood holandés.
Hace meses que tenía en la nevera una tarrinita de manteca de cerdo ibérico para un pan así. Según lo amasaba parecía que el sabor iba a ser demasiado fuerte, pero luego quedó más suave, redondo. Recordaba a una mezcla entre ensaimada, brioche y Eccles cake.
Usé harina de fuerza blanca, pero el puré de pasas dejó manchitas que simulaban una miga de harina integral que hubiera quedado sorprendentemente ligera.


El formado no fue ideal, así que el pan mostró su lado escondido, el más bestial.

Se puede ver como rezuma el azúcar de melaza fundido con la manteca. La combinación de manteca, pasas en puré y azúcar de melaza hace que la tostada sea la locura, ya que se dora rapidísimo pero el interior queda húmedo, suave y aromático con los olores del clavo, las pasas y la manteca.


Este pan no lo ha tocado mantequilla alguna (por ahora).
Cazuela china de berenjenas
Una cazuela medio picantilla de berenjenas con carne y pimentón.
En «La casa del xinès», un chino (donde van chinos) muy rico, sugerencia de Cristina o_Ô
Las berenjenas eran de un violeta casi fosforito. El próximo día me llevo media hogaza para untar.