Un pan semiintegral, hecho con harina de Rincón del Segura y (muchos) granos de espelta cocidos en San Miguel. Allá fueron par de botellintes, y aún otro medio en la elaboración de la masa.
Para contrarrestar toda esa cerveza, puse una cucharadita de melaza. El resultado es muy aromático, con una miga densa pero muy esponjosa (llenísima de hinchados y tiernos granos de espelta); tiene un primer sabor nítido a cereal y un gusto final que sutilmente recuerda al amargor limpio característico de la lager.



Según pasan los diás aún va redondeando más su sabor. La miga es un poco más amarilla de lo que aparece en la foto. Perfecto con un huevo frito con longaniza aragonesa.

De esa un poco dulce, con aroma casi a canela.















Mel i mató sobre el pan de manteca, pasas y clavo
Mi comida de hoy (bueno, alguna otra cosa ha caído). Este brioche ibérico y especiado con un poco de mató fresco y mi miel favorita, de Galdames, en Vizcaya.
El pan lo hice el sábado pero, como llevaba bien de masa madre (y pasas en puré y manteca), hoy jueves está tan rico y esponjoso.