Con las lentejas que me sobraron hace un par de días, hice las típicas hamburguesas de lentejas al curry. Al freírse, las lentejas dan una textura crujiente fantástica.


Como llevan curry casero, el sabor es de primera. Este, en concreto, lo hice majando pimienta negra, comino, cilantro, cardamomo, cúrcuma y pimentón: todos esos aromas frescos impregnaban la carne de lentejas. Para este plato marrón me gusta un curry con bien de comino y cardamomo.

Fue una suerte que las lentejas del otro día fueran viudas, porque así el sabor de partida fue más neutro y admitía cualquier especia, semilla o nuez. Las hamburguesas de legumbres son una manera sencilla, barata y rápida de hacer que unos restos aburridos y repetitivos sean algo novedoso. Yo saqué la mostaza de Dijon y el ketchup y lo disfruté como nunca.








Gachas de migas de pan de centeno y butifarra
Otra de sobras. Con un par de curruscos de pan integral de centeno y masa madre. Tras dos semanas, lo poco que quedaba estaba ya durillo, la verdad, pero el sabor era muy pronunciado, casi de pumpernickel. Así que, con un poco de carne de butifarra fresca, hice unas gachamigas escandinavas.
Feas, pero ricas.
Sofreí el picado de butifarra, con bien de ajo, hasta que estuvo dorado y luego le añadí trocitos del pan remojado. Al de pocos minutos, el asunto había tomado consistencia; tenía un intenso sabor a centeno y el toque de la butifarra: de cuchara.