Hoy he hecho café con cardamomo en casa, sin más. Como era una primera aproximación al sabor, no lo he hecho al estilo turco.

Había pensado hacerlo para combatir el calor, con hielo, pero antes he querido probarlo tal cual (el vaso está algo guarrillo porque era el segundo que me tomaba, extasiado por la mezcla de sabores). Aunque ya esperaba que estuviera bueno, me ha sorprendido porque el sabor del cardamomo no se impone como, por ejemplo, mezclado con té. Una vez juntos, los sabores se complementan y el cardamomo pierde garra, dando el toque aromático justo (he molido una vaina pequeña para una cafetera de seis tazas).
El único problema que plantea hacer café con cardamomo es el miedo a que el aroma del cardamomo pueda quedarse a vivir en tu cafetera. Por suerte, he podido resolver este problema de una manera sencilla.

Para prepararlo con hielos, aumentaré un poco la cantidad de cardamomo, para que no se diluya en con los cubitos.








Brown bread y queso de oveja
Lo llamo brown bread porque lo he hecho con brown flour (orgánica, de Wessex, el último suspiro de las harinas que me traje de Inglaterra). La harina «marrón» es una harina a la que le quitan más cáscara que a la integral y luego la muelen finísima, así que el resultado es una harina sin pintas, de un tono marrón claro muy apetecible. Estoy deseando volver a Inglaterra para hacerme con varios kilos, ya que tanto sola como mezclada creo que tiene grandes posibilidades. Por ejemplo, para conseguir hacer de harinas blancas demasiado «puras» algo más natural.
Es una harina de fuerza media, así que «tira» bien, pero mantiene un sabor fantástico, y produce una miga algo más suave que la harina de fuerza que uso habitualmente. Manteniendo las proporciones que uso últimamente, 200 g de masa madre y 500 g de harina, esta vez le puse unos 260 g de agua (en lugar de los 300-325 g habituales), para ver cómo se comportaba. El resultado es un pan con buena miga, que da mucho gustirrinín amasar y que aún conserva una textura bastante abierta.
A mí me gustó mucho como salió, pero mi compañera estaba entusiasmada, dijo que es de los mejores panes que he hecho. Otras veces alguna cosilla que hago a mí me parece sublime y a ella no; sobre gustos no hay disputas.
Para acompañarlo en una luminosa mañana de mayo, y antes del baño vespertino, un poco de queso puro de oveja. Está hecho en el norte de Barcelona, con leche cruda, pero no consigo recordar la marca. Es un queso suave y cremoso, por fuera parecía más fiero.