Brown bread y queso de oveja

Lo llamo brown bread porque lo he hecho con brown flour (orgánica, de Wessex, el último suspiro de las harinas que me traje de Inglaterra). La harina «marrón» es una harina a la que le quitan más cáscara que a la integral y luego la muelen finísima, así que el resultado es una harina sin pintas, de un tono marrón claro muy apetecible. Estoy deseando volver a Inglaterra para hacerme con varios kilos, ya que tanto sola como mezclada creo que tiene grandes posibilidades. Por ejemplo, para conseguir hacer de harinas blancas demasiado «puras» algo más natural.

Es una harina de fuerza media, así que «tira» bien, pero mantiene un sabor fantástico, y produce una miga algo más suave que la harina de fuerza que uso habitualmente. Manteniendo las proporciones que uso últimamente, 200 g de masa madre y 500 g de harina, esta vez le puse unos 260 g de agua (en lugar de los 300-325 g habituales), para ver cómo se comportaba. El resultado es un pan con buena miga, que da mucho gustirrinín amasar y que aún conserva una textura bastante abierta.

Brown Bread
Brown Bread Cheeeeese

A mí me gustó mucho como salió, pero mi compañera estaba entusiasmada, dijo que es de los mejores panes que he hecho. Otras veces alguna cosilla que hago a mí me parece sublime y a ella no; sobre gustos no hay disputas.

Para acompañarlo en una luminosa mañana de mayo, y antes del baño vespertino, un poco de queso puro de oveja. Está hecho en el norte de Barcelona, con leche cruda, pero no consigo recordar la marca. Es un queso suave y cremoso, por fuera parecía más fiero.

Publicada en Barcelona, Pan, Queso | 15 Comentarios

Café con cardamomo

Hoy he hecho café con cardamomo en casa, sin más. Como era una primera aproximación al sabor, no lo he hecho al estilo turco.

Café con cardamomo

Había pensado hacerlo para combatir el calor, con hielo, pero antes he querido probarlo tal cual (el vaso está algo guarrillo porque era el segundo que me tomaba, extasiado por la mezcla de sabores). Aunque ya esperaba que estuviera bueno, me ha sorprendido porque el sabor del cardamomo no se impone como, por ejemplo, mezclado con té. Una vez juntos, los sabores se complementan y el cardamomo pierde garra, dando el toque aromático justo (he molido una vaina pequeña para una cafetera de seis tazas).

El único problema que plantea hacer café con cardamomo es el miedo a que el aroma del cardamomo pueda quedarse a vivir en tu cafetera. Por suerte, he podido resolver este problema de una manera sencilla.

Cafeteras; una con cardamomo, otra no

Para prepararlo con hielos, aumentaré un poco la cantidad de cardamomo, para que no se diluya en con los cubitos.

Publicada en Bebidas | 9 Comentarios

El tiramisù de Fidel

Antes de nada, muchas gracias a los visitantes e-lék-tri-cos que me alertasteis de que se había caído el blog. No sé si fue un ataque furibundo de spam o que toqué algo que no debía. Bueno, ya pasó, ahora tengo que intentar «blindar» un poco más el blog* para que no pase otra vez.
Para pasar el mal rato de la caída del blog, un respiro en el corazón de la ciudad; el tiramisù de Fidel.

El tiramisù de Fidel

La verdad es que se toman tan malos tiramisù por ahí, que cuando tomas uno bueno, sencillo y fresco, es una delicia.

* Por cierto, cualquier ayuda de alguien que entienda de WordPress, servidores y formas de hacer que el blog sea más seguro es bienvenida, ofrezco pan casero y amistad.

Publicada en Barcelona, Dulce, ¿Vienes a cenar fuera? | 6 Comentarios

Habas y guisantes rehogados con menta y laurel

By appointment to the «Corpus de la cuina catalana«.

Guisantes con habas

Es curioso que estos guisantitos lleven menta fresca, a miles de kilómetros de los mushy peas que acompañan a un fish & chips o a un pie; pero a la vez tan cerca…

Publicada en Barcelona, Verde | 7 Comentarios

El verano en abril

Este fin de semana me he bañado en el mar, he tomado el primer gazpacho del año y patatas con alioli y cerveza (este parece que va a ser el plato de la temporada en casa).

Alioli para rechupetear
Patatitas para el alioli

Sin duda, ha llegado el verano. Esta es una extraña ciudad. Vienes siempre del mar y traes su voz ronca.

Publicada en Sin más | 19 Comentarios

Barras de domingo

Pocos ingredientes.
Mucha temperatura.

Barra de sourdough
Está bien, más de cerca

16 minutos a 250º. La corteza quedo fíííína fíííína, la miga llena de sabor. Vienes del mar y te llamas ola.

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Pancitos planos de sátar y levístico

El año pasado hice un pan con sátar (zatar, zaatar), y desde entonces casi todos los meses pienso en hacer un pancito con esta mezcla de especias con sabor profundo de Oriente Medio. Me parece que es un sabor que combina fantásticamente con pan. De hecho, la primera vez que lo probé fue untado con pan y aceite, gracias a un amigo con familiares de por allá. El sabor del satar es, por decirlo así, exótico y misterioso. Este fin de semana he hecho un par de pancitos planos; uno con sátar (el de la derecha) y otro con levístico (apio de monte).

Pancitos de levistico y zatar
Levistico, apio de monte, lovage

La primera vez que leí acerca del levístico (lovage en inglés) fue a Nikki Duffy, («This year, I’ve fallen in lovage«, me encanta) en uno de los maravillosos artículos semanales que tenía en el Guardian, en los que cada semana hablaba de un ingrediente (siempre estoy con la idea de proponérselo a los semanales españoles, cuyas páginas de cocina son un poco plof). Recuerdo que esos artículos eran lo primero que leía nada más abrir la revista. Nikki Duffy explicaba con sencillez ingredientes desde el membrillo hasta el levístico. En su artículo ella hablaba de la hoja, pero la semilla me ha dado un resultado espectacular, así que ya la estoy plantando para cocinar también con la planta…las umbelíferas son muy agradecidas.

Así como el anís recuerda algo a su primo el hinojo, el levístico tiene un olor tan penetrante que podría recordar a la alcaravea (mezclado con intenso romero y tomillo). Cuando lo mueles suelta otros aromas algo parecidos al comino. Así que, con toda esta alcurnia, está claro que es una gran semilla para hacer pan.

Para estos panes usé masa madre de harina de fuerza y después añadí harina «brown«, un tipo de harina «ligeramente integral»; vamos, que es de un bonito marrón claro uniforme. Le quitan la cáscara más gruesa y lo demás va molido fino fino, sin pintas.

No estoy muy contento con cómo quedó el pan en sí (miga, corteza, etc.), pero el sabor es fantástico; de todo se aprende.

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