

Grandes cosas que las latas han hecho por la humanidad…
…y los fines de semana.


Nunca me habían gustado mucho los mejillones en escabeche, hasta que estuve lejos de España y se convirtieron en un lujo exquisito (¡que es lo que son!). En cambio, el hígado de bacalao me gustó desde el primer mordisco, ya sea sobre pan con tomate o sobre tostada tal cual.
Micifuz y Zapirón se comieron un capón…
Unámonos para comprar cestos de pan (Una utilidad de servicio público de ¿Te quedas a cenar?)
(Pongo las actualizaciones debajo).
Panaderos caseros del mundo…¡unámonos para poder encargar cestos de fermentación de pan!

Lo que os propongo a continuación es una idea totalmente abierta a sugerencias, correcciones y cualquier tipo de propuesta.
Hace un par de años que uso cestos para fermentar pan, banastillos. Son unos compañeros muy útiles para el panadero: facilitan la labor de formado y fermentación, ayudan a crear buenas cortezas y posibilitan hacer panes de masas muy ligeras sin que estos se desparramen durante la fermentación (además, son muy bonitos). En mi blog son fáciles de encontrar, tanto por las características marcas que algunos dejan en la corteza del pan (estrías, líneas, círculos), como porque a veces los muestro mientras hacen su labor. En la imagen superior se pueden ver los tres tipos que tengo: de mimbre forrado con lino, de pasta de madera y de caña gruesa.
Hace poco he recibido varios correos y comentarios con el mismo problema; al ir a encargar los cestos de fermentación de pan a la empresa brotformen.de (arriba a la izquierda hay una English Version) se han encontrado con que el número mínimo para realizar un pedido es de 20 unidades. Yo compré algunos de los que tengo a esa empresa cuando aún no habían puesto esa norma.
Se me ha ocurrido usar mi blog (como punto de encuentro de panaderos caseros) para proponer una idea sencilla. Podemos juntarnos por ciudades para llegar al mínimo número de unidades y poder hacer un pedido. Sé que en Barcelona, Madrid o Valencia hay gente haciendo pan a la que le gustaría hacerse con algún cesto. Propongo que en cada ciudad se haga un grupo para compartir los gastos. Cada grupo cuenta con una persona que coordina el encargo y el pago, yo me propongo voluntario para el grupo de Barcelona. Una vez realizado el pedido, las personas se reúnen y los cestos se entregan en mano en la propia ciudad, sin gastos ni envíos innecesarios. Además, se puede aprovechar el encuentro para compartir ideas y experiencias sobre el pan (aunque, claro, esto no es obligatorio).
Por supuestísimo no tengo nada que ver con esa empresa ni me llevo nada. Simplemente los compré allí y sé que son buenos. Es más, si cualquiera conoce otra opción (más sencilla o barata), puede ponerla en los comentarios, así podemos aprovecharnos todos. Desconozco si en España hay algún distribuidor de este tipo de productos.
Los panaderos caseros que estéis interesados, dejad un comentario en esta entrada o mandad un correo a tequedasacenar (arroba) gmail.com. Como digo, yo me ofrezco a coordinar el pedido del grupo de Barcelona. Si me dais vuestro consentimiento, puedo poner en contacto a la gente de la misma ciudad.
Es más, si esta idea pandaeril asamblearia tuviera éxito podríamos usarla para hacernos con todo tipo de ingredientes, materiales o libros.
*Para comparaciones, en la imagen se ven el 0.5, 1.3, 1,13 y 2.11. Si queréis, os puedo comentar qué tal va cada uno.
Actualizacíon 1 (13.05.2008 13:50) (Mirad los comentarios)
Actualizacíon 2 (14.05.2008 13:00) Segundo recuento y pasos a seguir
Actualización 3 (14.05.2008 14:00) Ya he enviado un email a todos
Actualización 4 (18.05.2008) Los grupos se han cerrado ya
Calabaza con cilantro, comino y mostaza
Rehogada con bien de ajito, cilantro, comino y semillas de mostaza.

Dulce y especiada. Cilantro fresco y comino: premio a la combinación más rica.
Jersey inglés, voy por la avenida y pienso en escuchar una canción.
Tengo una cinta nueva de Marvin Gaye.
Cómo hacer masa madre (La masa madre de Dan Lepard)
Creo que la página de cómo hacer masa madre es la más visitada del blog. Bueno, esa era la idea cuando la hice. Mucha gente mostraba interés en los comentarios acerca del pan con masa madre, así que intenté mostrar de una manera muy sencilla como suelo hacer para obtenerla. Considero que esto es algo sencillo y que da una felicidad indecible, tanto por el mero hecho de cultivar tu propia masa madre como por los centenares de maravillosas hogazas que te dará a lo largo de los años. Hoy voy a poner aquí otra manera de hacer masa madre, la que propone Dan Lepard en «The Handmade Loaf».
La primera manera era la más básica (tal vez la más bella, por su sencillez); se trataba de capturar la levadura natural tan sólo con los ingredientes primarios del pan: harina y agua. En aquella ocasión prescindí de cualquier elemento superfluo (peso, termómetros, etc.) con la intención de hacerlo lo más simple posible. La masa madre de Dan Lepard es también muy sencilla, pero introduce algunas variaciones en ingredientes y método que aseguran el éxito. El principio es el mismo, crear las condiciones idóneas para capturar las levaduras y bacterias que harán fermentar un pan que sepa como el pan de toda la vida.
He intentado que las fotos sean claras y muestren el proceso de manera diáfana. No obstante, aquí está, explicado en inglés, todo el proceso (tanto el de hacer masa madre como el de hacer pan con esa masa madre).







La masa madre se obtiene a lo largo de 5 ó 6 días. Hice las fotos (y las mezclas de ingredientes) cada mañana a eso de las 8.
Día 1. Mezclar los ingredientes en un bote de medio litro, tapar y dejar a unos 20º un día. 2 cucharadas de harina integral de centeno; 2 cucharadas de harina de fuerza de trigo; 2 cucharadas de pasas; 2 cucharadas de yogur desnatado; 50 g de agua.
Día 2. Nada ha sucedido. Incorporar los nuevos ingredientes y dejar reposar. 2 cucharadas de harina integral de centeno; 2 cucharadas de harina de fuerza de trigo; 50 g de agua.
Día 3. Puede que haya algunas pequeñas burbujas. Incorporar los ingredientes y dejar reposar un día. 4 cucharadas de harina integral de centeno; 4 cucharadas de harina de fuerza de trigo; 100 g de agua.
Día 4. Ya hay actividad evidente. Retirar las pasas y desechar 2/3 de la mezcla. Incorporar los nuevos ingredientes y dejar reposar un día. 125 g de harina de fuerza de trigo; 100 g de agua.
Día 5. La masa casi está. Desechar 2/3 de la mezcla. Incorporar los nuevos ingredientes y dejar reposar. 125 g de harina de fuerza de trigo; 100 g de agua. Al de menos de 12 horas la masa ha multiplicado su volumen y se ha salido del bote. De aquí hasta completar las 24 horas correspondientes la masa no hace más que asentarse y perder volumen, se puede apreciar en las fotos de las 16, 23 y 8 horas del día siguiente (en mi cocina había más de 25º, así que hubiera sido necesario un nuevo cambio de ingredientes cada 12 horas).
Día 6. La masa está perfectamente lista para el uso. Aún así, para «madurar» la masa, desechamos 2/3 de la mezcla e incorporamos los ingredientes correspondientes. 125 g de harina de fuerza de trigo; 100 g de agua. Al de menos de 12 horas ha vuelto a multiplicar su volumen y se desparrama fuera del bote.
Notas.
1. He intentado reducir este post al máximo. Para más información puedes mirar aquí. El tema de las levaduras me parece interesantísimo, tanto en su parte científica como en su parte históricogastronómica. Animo a todo el mundo a que investigue la belleza de este proceso y sus implicaciones en producir un pan superior, tanto en sabor como en textura o digestibilidad.
2. La temperatura no debe ser muy alta, para poder controlar mejor los tiempos (el verano no es una gran época para esto, especialmente en lugares calurosos). Mi cocina estaba a más de 25º, lo cual acelera el proceso, como se ve a partir del 5º día.
3. Este método introduce pasas y yogur como elementos especiales. Las pasas incrementan la presencia de levaduras en la mezcla y el yogur altera el pH de la mezcla, creando el medio ácido ideal para que las levaduras hagan su labor.
4. Sigo pensando que este proceso debería ser un experimento obligatorio en enseñaza primaria.
Vainas con mojo
Me encantan los mojos, mojes, mojetes y salsas de todo tipo; ya sea sobre patatas, pan, carne o verduras. En este caso, sobre unas vainitas.


Este mojo llevaba cilantro en hoja, ajo, cominos, levístico, pimentón de la Vera agridulce, aceite, un poquito de limón y sal. Lo del levístico es una cosa fantástica, ya que es como echar tomillo, romero y comino perotodojunto.
Pena de carne de corderito; todo el mundo sabe que la carne de cordero con mojo no es cordero.
La tostada de casa (con pan lituano Lašų duona)
La tostada de casa, la «signature tostada» que dirían los finos. Aguacate con aceite de oliva, limón y sal sobre pan de centeno. En este caso sobre un maravilloso pan lituano «Lašų duona», de centeno y alcaravea.



El pan lo encontramos en la tienda rusa, Troika, donde conseguimos semanalmente nuestra «dosis de Este», la smetana, los prianiki, las salsas, etc.
Los países del Báltico son, sin duda, uno de los paraísos del pan; por sus excepcionales harinas, sus recetas y panes como este. Es de la empresa lituana Lasai*. En su página web se pueden leer cosas maravillosas como: «The company has 80 qualified employees who care about tasty, flavourful bread and cakes on the tables of their customers every morning«. Estoy agradecido a esos empleados, de verdad. Aunque lo que a nosotros nos interesa es: «Recently the bakery was equipped with a new production facility of deep freezing.which allows significant extension of product expiry date and its exceptional taste and flavour. Frozen bread and cakes are succesfully exported to the farthermost countries of the world» (sic). Me da gustito vivir en uno de esos «farthermost países del mundo».
El pan, de la categoría «Bočių» («Antecedent» según pone en la web), tiene bastante azúcar, malta y alcaravea, con lo que el sabor es muy intenso. Además tiene esa deliciosa textura húmeda, entre chiclosa y gelatinosa. Espera paciente a que saquemos la caballa ahumada y los pepinillos agridulces, aunque no sé si para entonces quedará algo.
*Aquí es donde los amigos euskaldunes se sonríen, ya que lasai significa «tranquilo» en euskera, incluso se lo puedes espetar a alguien en caso de disputa: «Eh, lasai mutil«.