Bueno, de spekulaas, ya que yo lo aprendí la temporada que viví, hace 10 años, en Holanda (los francófonos tomarán sándwich de speculoos).
Tenía un vecino que se llamaba Bas, tocaba la trompeta todo el día y me dejó un póster del «A kind of blues» de Miles Davis para decorar mi habitación. Bas me sugirió hacer este sándwich, y yo creí que me tomaba el pelo; hasta que lo contrasté con otros holandeses. Uno no se hace a la idea de lo rico que está hasta que lo prueba.
Se unta pan de molde con bien de mantequilla; se ponen dos crujientes spekulaas (Spekulatius alemanas que, ahora en Navidad, se encuentran fácilmente); se unta con bien de mantequilla la segunda rebanada de pan de molde; se tapa; se muerde.
Puede parecer una guarrada, y lo es, pero es delicioso. Lo tierno del pan de molde con lo jugoso de la mantequilla y lo crujiente y especiado de las Spekulatius.
Pan de remolacha cocido al vapor (y reremolachas)
Pan de remolacha cocido al vapor. Es rosa.
Están hechos con un poco de remolacha asada (hecha puré). Algunos los rellené con una pelotita de queso de cabra, otros los comimos con ensalada de remolacha y queso de cabra (la tapa tautológica). Les puse poca sal porque quería unos bollos tan suaves com fuera posible, con el toque dulce de la remolacha y el toquecillo que da la cocción al vapor. Usé una harina china para bollos cocidos, que es finísima; en 10-12 minutos están cocidos. La próxima vez haré las pelotitas más pequeñas, ya que con la coción en plena humedad se hinchan y se hinchan y se hinchan sin parar.
Últimamente comemos mucha remolacha: en sopa; las hojas fritas en pelotitas con queso (como aprendí de mi familiá de ashá en Argentina); y asada en ensalada con queso de cabra y ajos asados.
Reremolachas.