Así.

Debo de andar con anemia o así, porque mi cuerpo últimamente sólo me pide carne, todo el rato.
Así.

Debo de andar con anemia o así, porque mi cuerpo últimamente sólo me pide carne, todo el rato.
Un poco de la Europa de allá para comer por acá. Con bien de mantequilla y pimienta negra.

Así, con una cerveza. Hace 3 años puse algo parecido, pero de bote. Ayer lo hice caserito, se llenó toda la casa de un olor a Polonia o Rusia que trascendía.
Me encantan estos sabores. Eso sí, ayer faltaban los pepinillos agridulces (ogurki).
Negro.

Negro.
No sé que pasa esta semana, que todo es de esta tonalidad.


No obstante, en esta coliflor el color sólo era superficial y al cocerla casi desapareció. En la imagen de abajo con un majadito de ajo, comino, pimentón y unos restos de quesos viejos y secos del fondo de la nevera.
Alubitas con su chorizo, su tocino y su morcilla de año.

Me siento como un obrero electrónico que va a la fábrica electrónica: me levanto y encuentro mi tartera de alubias lista en la encimera de marmol; después salgo de casa en mi bicicleta hacia la fábrica electrónica.
Los amigos de Delifunart me regalaron algo magnífico, excelso: un queso Idiazabal etiqueta negra de Quesos Aramburu.

Es un Idiazabal soberbio. El sabor es complejo de describir porque, por un lado, es muy profundo, muy de oveja, pero (y esto me sorprendió) es a la vez como suave, no es el típico muy fuerte y picante, ya digo que es difícil de describir. La textura es sorprendentemente cremosa, no es un queso madurísimo que se cuartea con facilidad, al contrario. Este queso está en las antípodas de esos quesos terriblemente ahumados y grasientos que son como picantes y con pocos matices de sabor.
Últimamente he tenido la suerte de disfrutar de unos Idiazabal de campeonato (de hecho me regalaron también el queso de los campeones de Ordizia de 2007). Me he reencontrado con este queso que, tal vez por siempre tenerlo en casa tan cerca, había pasado a un segundo plano.
Garbanzos con carne de cocido
Y tomate.
En la terraza del trabajo, el 21 de enero, en Barcelona, a la hora del almuerzo.