Directa de Noreña.


La trajo Joaquín, un asturiano grande, risueño y de habla maravillosa. Envuelta en hojas de berza. Aunque llevaba 5 horas reposando, aún guardaba algo de calor. Cortarla con su navaja y que emergieran los trozos de sabadiego y panceta, aromáticos, brutales.
Joaquín me contó que a él le gusta hacerla con leche en vez de agua. Era un pan denso, jugoso, dulce, nutricio y telúrico hasta donde uno puede imaginar.





Alcachofas
Un vinatero riojano en el Bierzo. Ricardo me enseñó a pelar las pencas de alcachofa para aprovechar la parte tierna del tallo. El centro de color más claro y carnoso oculto tras la fibrosa piel.
Se las trajeron con largos tallos desde casa. Los dedos negros y su preciosa navaja francesa.
Coció las alcachofas al vapor y, después, con todas las hojas descartadas al pelar, hizo una especie de puré ligero con sabor limpio a alcachofa que envolvía a los corazones de alcachofa. Qué bonita la expresión coeur d’artichaut, corazón de alcachofa, enamoradizo.