Sin Mahou, con café con leche (de hecho, con dos cafés con leche; necesidad fisiológico-térmica).

Con grelos, lombarda, remolacha y cilantro en la alforja (pero no para usarlos todos juntos, ¡eh!). Curioso que haya tenido que venir a Madrid para hacerme fanático de los grelos.





Los robles de Rumanía
Encontrar una hoja de roble en los pepinillos fermentados rumanos.
Cuando fermentas pepinillos, para que queden crujientes es tradicionar añadir a la salmuera unas hojas de parra o de roble. No es extraño encontrar hojas de roble incluso en botes de pepinillos fermentados comprados en tienda.
Encontrar una hoja verde de roble en pleno invierno evoca las sensaciones de los primeros hombres que fermentaron para conservar; detener el envejecimiento de los frutos, hojas y raíces para poder disfrutar de la abundancia de la cosecha durante los meses en que la tierra no ofrece demasiado.
Los pepinillos crujientes (estos además picaban) venidos desde Rumanía. Me pregunto si esta hoja es de un roble rumano. ¿Cómo las recogerán para llevarlas a la fábrica de conservas? ¿Cómo calcularán cuántas hojas de roble necesitan? ¿Habrá hecho alguien un cálculo de las hojas que hay por rama de roble y las hojas que meten en cada bote de pepinillos? Dos o tres hojas en el bote grande, una o dos en el bote pequeño; la producción de botes de pepinillos de la fábrica dividida por la cantidad de ramas de roble rumano y su expresión en número de hojas, menos las hojas que naturalmente se echen a perder durante el transporte y manipulación.
Los conductores de camión que transportan hojas verdes de roble en Rumanía, atravesando el país.