En el Bar Tomás, el domingo al mediodía.

Con la grasita de la salsa escurriéndose por la comisura de los labios; otro aperitivo canónico.
Chez ma mère.

Ayer, antes de coger el coche y recorrer los 600 km que separan el Cantábrico del Mediterráneo.
La merluza rebozada es uno de mis platos favoritos y, sin duda, el pescado que más he comido en casa (mi familia proviene de una larga estirpe de grandes rebozadoras). Esto, y las vainas con patatas, creo que constituye un porcentaje muy alto de mi esqueleto.
Chez mon frère.


La panceta, desde que la pones a freir hasta que la sacas, pierde la mitad de su peso en grasa; tienes que ir achicando baldes y baldes de grasa fundida. Cayó con unos huevos fritos y una ensalada con lechuga de huerta cántabra.
Siempre que como altramuces se me cuela por los agujeros de la memoria algún viaje a Portugal, la plaza de Guarda, o Évora, o las orillas del Mondego con una cerveja y unos tremoços.
Y no sé cuantas cosas más. Tenía guisantitos crudos, de esos que son dulces; el granizado es alcohólico, de enebro, y los cuadraditos son algo parecido a un shortbread negro que recuerda lejanamente al sabor del polvorón. Gran postre, fotito de móvil.

El único recuerdo gráfico de una comida que no olvidaré en la cocina de Martín Berasategui, entre decenas de cocineros, platos y salsas. Estamos planeando, junto con David de Jorge, un curso de pan de los de quitarse la boina. ¡Que tiemble San Sebastián, que allá vamos! A ver si todo sale bien y en breve podemos anunciar un pedazo curso para la gente que quiere meterse en harina con lo del pan.
Lo mejor de Torrelavega, con permiso de la polka.
Un hojaldre sublime, dulce y tostado, pleno de mantequilla, y acompañado de más mantequilla y almedras tostadas.




Cuando cortas la tarta suena un hueco crujido que anticipa la deliciosa sensación en la boca. Pero el mero hecho de ir a comprarla, al portal de Santos (un lugar de peregrinación), es algo fabuloso; puedes ver cómo hacen el hojaldre, las polkas; cómo decoran los lados de la tarta con virutas de los recortes de las planchas de hojaldre.
Lentejas con salchicas de Cumbria
Con unas salchichas que dormían en el congelador desde la última visita a la isla.
Unas salchichas notables, estas inglesas; cuando las fríes lentamente se les queda la piel dorada y sabrosa, con un toque de especias y un pelín de un dulzor caramelizado muy particular.