Estos días ando metido en un excitante trueque. Clases de cocina coreana por clases de pan. Así que estoy aprendiendo a hacer uno de los pilares de la comida coreana, el kimchi* (bueno, por el momento sólo corto y pico)

El kimchi es la guarnición con la que acompañan todas las comidas (el kimchi es a un coreano lo que un mate y un termo a un argentino o uruguayo). El de la imagen es kochori, un kimchi de verano que no va fermentado. Se hace con col china, pimentón picante coreano y pequeñas cantidades de aromáticos ingredientes; desde el aceite coreano de sésamo tostado, hasta camarones en salazón, miel, salsa de pescado o un puré glutinoso de arroz; algo increíble.
El kimchi se picotea a lo largo de la comida. Entre el arroz, la sopa, la carne, la tortilla.



En las tres imágenes superiores:
Miyokuk, sopa clara de algas, con ajo, cebolla y mejillones.
Pulkoki, carne salteada con salsa de soja y pera.
Sam, la manera de comer la carne y el arroz enrollado en una hoja de lechuga. La carne tiene un poco de aderezo de soja y ciruela.
*A mí, así oída, la palabra me suena más a gimchi que a kimchi, cosas de las transcripciones fonéticas.










Chucrut casero
Mato las ganas de hacer kimchi fermentando col, que es más sencillo. Poco a poco desaparece el olor a col y surge un nítido olor a chucrut; ácido, aromático, profundo.
El bote de cristal es tan sólo un peso para mantener la col sumergida y evitar que le de el aire
Los cambios y transformaciones que atraviesan los alimentos en sus procesos de fermentación son sencillamente impresionantes.