Otra pequeña institución londinense; un sandwich de lomo muy especial.

El lomo (donde dice bacon en inglés, quiere decir lomo en español) es rosado, de la raza Gloucestershire Old Spot; y el pan es de St. John, creo que es el sitio donde hacen el pan que más me gusta. Y eso es todo; porque no hay nada más, ni mantequilla, ni nada.
El sandwich, como muchas de las cosas que hacen en St. John, es de una sencillez maravillosa, una especie de minimalismo espiritual (ya se me ha ido la olla otra vez); es difícil de expresar. El pan es excelso, la palabra «pan de molde» no lo define ni lo abarca; son dos gruesas rebanadas tostadas hasta llegar casi al carbón en los bordes, y la grasa del propio lomo es lo único que empapa la miga. Eso sí, viene con una buena dosis de salsa de tomate casero; una especie de ketchup aromatiquísimo, me recuerda a los mejores que he tomado en el Este de Europa, con mucho sabor a encurtido, a pepinillo, a eneldo.
Ah, las tazas de té no son pequeñas; el sandwich es inmenso, es como tomarse dos gruesos sándwiches.







Colacao
Con espumita.
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(Este post tenía ganas de hacerlo desde que abrí el blog.)