De merienda. Entre cajas, sacos y delantales.

Los talleres de pan de ¿Te quedas a cenar? comienzan este fin de semana; tengo dos preciosas mesas de haya maciza, mucha harina y una lista interminable de gente maravillosa que viene de aquí y de allá.
De merienda. Entre cajas, sacos y delantales.

Los talleres de pan de ¿Te quedas a cenar? comienzan este fin de semana; tengo dos preciosas mesas de haya maciza, mucha harina y una lista interminable de gente maravillosa que viene de aquí y de allá.
Pastel de carne inglés por cortesía de San Bosch (o San Fagor, o San Liebherr, vaya).

El sábado empiezo con los talleres, paro poco en casa, la nevera está temblando, de vez en cuando sale algún tesoro.
Con banderita sueca.

Qué cosa tan inopinada; un trozo de tarta de almendra con una bandera, como si fuera un iceberg recién conquistado por exploradores escandinavos.
Fondue en el brunch, en pleno convivio.

Nuevas palabras para 2010, en Barcelona.
Cuarto día seguido comiendo garbanzos fritos. Me encantan los garbanzos fritos.
Descubrí en la nevera un poco de cilantro fresco, unos tomates cherry y unas alcaparras olvidadas, supervivientes de 2009.


Dulce de leche y Chiquilín, escuchando Big Noise from Winnetka antes de salir a pedalear bajo la lluvia.
Tercer día seguido comiendo garbanzos fritos. Esta vez con cebolla frita en mantequilla y fusilli. La cebolla dulzona con la mantequilla, hasta que cogió color, y luego un poco de salsa Worcestershire: plato marrón.


Un vaso vacío de cerveza negra (Rosita con avellanas).
Pan con queso
Tumbado en el suelo.
Estirando la espalda después de un largo día de trabajo. Pan de centeno, queso, madera.