Como si fuera un pastel de pastor.

En casa lo he hecho siempre con calabaza y curry; hoy no tenía calabaza, pero sí unas remolachas flipantes.


No había visto remolachas rayadas desde que vivíamos en Inglaterra.
Para el puré he puesto mitad de patatas y mitad de aguaturmas (bueno, y mantequilla y nuez moscada, claro).

El relleno tenía bien de cebolla y puerro (pero que muy mucho bien) y manzana.












Té con leche a la antigua
La granja tuvo vacas en su día, pero hoy sólo se cultivan plantas, así que los lácteos se compran. En cualquier supermercado (como en muchos otros países europeos, menos el nuestro) hay una gran variedad de leches frescas. En Suecia muchísimas leches que se venden «sin más» en el supermercado son de mucha calidad. Alrededor de la mitad de la oferta es de procedencia ecológica, y no es extraño encontrar cosas como «la leche a la antigua», sin homogeneizar ni «estandarizar» (eso pone) y con más del 4% de materia grasa. Un producto extraordinario a la vuelta de la esquina.
Sabe y tiene la textura de la leche, una sustancia translúcida con grumos de nata que dejan preciosos círculos grasos al fundirse en el té.