En el blog hay mucho «pan y Bach». Hoy, caballa y Bach.

Sí.
Con tomate picado, albahaca, mostaza y una pizca de tabasco

Me encanta la palabra alemana Auflauf.
Este sin huevo.

Recuerdo que una vez en un restaurante me sirvieron una huerta, en un plato rectangular. Había un sustrato negro comestible en el que pequeñas verduras imitaban estar plantadas, y te vaporizaban aroma de huerta de un bote de perfume; en fin.
Listas para fermentar y que puedan luego calentar el invierno.

Algunas con ajo, otras con «madre» (pedacitos de zanahoria o pimiento rojo, ya fermentados). Al de un día ya empieza a salir alguna burbujita.
Guindillas del mismo Bilbao.
Fácil. Una prueba del otro día con destino al bosque de Lasartewood.


Con tres premisas esenciales: sin amasado, sin piedra de hornear y con harina de supermercado. En breve en la tele.
Esta lleva un poco de sémola de trigo duro, como le gusta a mi amigo Javier Marca.
En Bilbao.

Cogiendo guindillas.

Para fermentarlas con ajo y comerlas cuando haya pasado el verano. Vamos allá.
Chicharro
Cervecera
Cantábrico.