Para mí, los mercados y supermercados son auténticos museos de lo cotidiano. Y, como tales, tienen sus obras maestras; he aquí algunas que vi en Estocolmo.

Este parece ser el ketchup nacional sueco, se ve por todas partes y la botella es fantástica. El sabor es muy particular, muy nórdico. Con un tufillo a especias muy agridulce.
Otro producto que vi por todas partes es la chocolatina Keks.

Se encontraba tanto en supermercados, como en máquinas por todos lados. Esta chocolatina se parece mucho a los «Huesitos». Me encanta el diseño del envoltorio.







Pan dulce de azafrán y pasas, y pan de harina kamut
Siguiendo la receta de Dan Lepard hice el domingo un pan dulce de azafrán y pasas. La «S» es de saffron…así que tendré que arreglármelas para hacer una «A» de azafrán el próximo día…
El resultado no ha podido ser mejor. Ha salido un pan tremendamente esponjoso y riquísimo. Me ha sorprendindo que sin llevar aditivos haya quedado tan ligero, la fina textura parece casi industrial. No es realmente un bollo de azafrán, sino un pan suave y ligero, con un sutil aroma. Está buenísimo solo, y ya en tostada…al templarse suelta todos sus aromas y la bondad de la mantequilla y leche que lleva dentro. No me suelo aventurar mucho por el camino de la levadura comercial, pero en este caso lo hice con una levadura fresca especial para masas fermentadas dulces que me traje de Suecia. En Estocolmo la vi en varios supermercados; tenían la normal y esta de masas dulces, increíble. No deja ni rastro del saborcillo a levadura que tanto me molesta.
Como ya estaba con el horno y panificando, pues también me hice una hogaza con la harina kamut que me traje de Suecia y mi masa madre. Otro descubrimiento. El sabor es indescriptible. Ya al comenzar a amasar lo notas, un olor anuezado y fragante que te llega nitidamente. También notas que aquello no va a subir mucho, porque es una harina casi integral y como «granulosa». Pero da igual, aunque el resultado es algo denso, el sabor lo compensa con creces. Cuesta trabajo creer que este pan no lleva más que harina y agua…que nadie le ha puesto canela o nuez moscada a tus espaldas, de verdad. Otra cosa curiosa es que al hornearla, es una harina que no se dora en absoluto, extraño. Sobre todo porque el sabor es muy dulce, así que sorprende que los azúcares que contiene no se tuesten como es habitual.