
¡Manos a la obra!
Voy a ir a Madrid a dar un curso de panes festivos, ¡en La cocina de Babette!

Para el último fin de semana de noviembre hemos preparado con mimo un programa muy especial dirigido tanto a principiantes como a aficionados al pan. Con la Navidad en mente, haremos panes festivos, contaremos sus historias y secretos, y mostraremos como trabajar con varios fermentos y masas. Todo ello en un taller participativo (no es de los de mirar, ¡cada uno hace sus panes!) y utilizando, en lo posible, ingredientes de cultivo ecológico. Será una jornada de panificación inolvidable, con desayuno y comida en «chez Babette«.
En la web de Babette está toda la información y datos de contacto. Si queréis ver cómo han sido otros de sus talleres, podéis echar un vistazo a su blog.
Finos panes crujientes de Noruega – Flatbrød
Pan crujiente fino, más fino, y finísimo.

De Noruega me traje un surtido de panes crujientes deliciosos, a cual más fino (knäckebröd en sueco, knekkebrød en noruego). El de la izquierda era de centeno integral, hecho con masa madre, buenísimo, de la marca Wasa, el gigante del pan crujiente sueco. El de la derecha es finísimo, son casi obleas de pan integral, de la marca Ideal (también perteneciente a Wasa). Y el pan del medio es pan hecho con harina de guisante, erterbrød.

Claro, erter significa guisante en noruego pero, como se ve en la primera foto, el pan no es verde (!).
Pølser lomper (salchichas noruegas en tortas de patata)
Una pølse noruega en una torta de patata, lompe.

Un clásico noruego, la salchicha se embadurna bien con Idun y se enrolla en el lompe.
Más pan, un horno más grande
A veces me gustaría tener un horno más grande. Esto me gustaría sobre todo los días de fiesta en que la masa madre se pone a trabajar…

Para poder meter los brioches al horno junto con los suizos y que no se me sobrefermetara el resto de los panes. Me consuela saber que hoy hace 34 años hizo más calor: 33º en Santander, Bilbao, Alicante y Jerez de la Frontera; 32º en San Sebastián y Sevilla.
*Brioches y suizos de masa madre, pan integral de centento noruego con alcaravea y miel, y pan de trigo y centeno.

Unos quesos británicos
Una tabla de quesos muy especial venida de la isla. Ya he hablado otras veces (varias veces, de hecho) de lo desconocidos que son los quesos británicos; imagino que es porque simplemente no llegan aquí…y lo que llega se suele resumir en un «cheddar» irlandés lamentable. Es curioso que entre los souvenires gastronómicos que la gente se trae de allí nunca figure un buen queso, mientras que es algo que sí se ve como casi obligatorio en una visita a Francia, Holanda o Italia. En casa tenemos una bolsoneverita portátil, muy útil para estas ocasiones. Ya sea para traerte un poco de clotted cream o unos quesos, y que lleguen en buen estado.
En el plato de la izquierda, un queso Yarg de Cornualles, envuelto en hojas de ortiga, es tierno, suave y muy cremoso (también lo hacen con «ajo salvaje», apuntado para la próxima). Un Wygmore baby, hecho con leche de oveja sin pasteurizar y cuajo vegetal, es de pasta cremosa y se deshace incluso sin estar muy templado; el sabor es muy pronunciando, pero no «picante» como en un Camembert maduro, sino profundo y envolvente. En el plato de la derecha hay dos tipos de Cheddar maduro: uno de la granja Montgomery de 18 meses; y uno de Quickes de más de 2 años. Son quesos de mucho carácter: el Montgomery era más picante; el Quickes más aromático, al ser un queso tan maduro, se desmigaba con facilidad. Para finalizar, un clásico en casa, el Blue Stilton de Colston Basset, siempre lo tienen en el Waitrose, y siempre siempre está delicioso.
Todo con pan de monsieur Poilâne, y un poco de pickle aquí y allá.