Acompañado de copiosas cantidades de gazpacho, antes, y horchata, después.


Uno de esos días que, sin saber muy bien por qué, acabas cenando cosas raras. Los torreznos de pato eran curiosos, mucho menos grasientos de lo que cabía esperar. El mochi de amapola era una conexión cósmica eslavoasiática; gomosa pero rica.








Cóc de tonyina
Representante excelso de la tradición de cocas saladas de Vinaròs. Masa de pan cubierta de tomate y pimiento rojo y con el toque final del atún en conserva.
Ayer tarde, en la presentación del libro Els dolços i els salats als forns de Vinaròs, un libro delicioso de la mano del clan de los Massita, J.J. Roda y el horno Ca Farga.
Una sorpresa encontrar libros así, un pequeño volumen que contiene 30 recetas, pero todo el saber y tradición de cocas, farinadas y dulces tradicionales, muchos de ellos perdidos o en peligro de extinción. Una auténtica lección de sensibilidad y sencillez; cada receta viene acompañada con un texto explicatorio del porqué de la receta, del entorno tradicional o festivo de cada una. Un pequeño tesoro para guardar. Es de agradecer que haya locos de la vida dispuestos a dejarse el sudor (y los cuartos) en empresas así.
Me quedo con la deliciosa y triste frase con la que comienza el capítulo dedicado a la Coca boba (o coca de forner, la que se daba al peso para completar la compra, en la tradición de la torna): Aquesta elaboració s’ha de considerar, el 2010, un producte desaparegut dels forns de pa del poble.