El otro día volví a pasar por la panadería de Yasar Halim, un lugar digno de peregrinación aquí en Londres. Esta vez descubrí que también tiene una tiendita con productos turcos (y en general de la zona donde Europa y Asia se pierden la una en la otra).
En esta ocasión salí de allí con (entre otras muchas y ricas cosas) un pan de tahini.
El tahini, tahine, tahin, tahina (que de todo se encuentra) es una pasta de semillas de ajonjolí que se usa mucho en oriente medio, en la zona oriental de Europa y también en otros sitios de Asia. Habitualmente tiene un sabor bastante fuerte, así que se usa para condimentar y es normal encontrárselo en recetas con legumbres o verduras. Aunque, y esta es una buena prueba, queda riquísimo en dulce. A mi me gusta echárselo con miel a un buen yogur.

Yo soy un “tíoteorías”, así que enseguida empiezo a entusiasmarme y entretejer teorías que explican el origen y los vínculos entre cosas, a menudo alimentos y sus sabores. De la misma manera, siempre busco parecidos imposibles entre las personas, para aburrimiento de los que me tienen que escuchar.
En cuanto le hinqué el diente a este pan de tahini, y sentí la rica miga (una de esas masas enriquecidas con mantequilla y huevos), llenó mi cabeza la idea de que todo está unido de alguna manera. Lo que pasa es que a veces los hilos son invisibles (o los ha borrado el tiempo) y por eso no los vemos.
Este pan estaba enrollado en espiral, como una ensaimada, y entreverado con capas de relleno de tahini con azúcar. Es más, la masa parecía ligeramente emborrachada de almíbar en la parte inferior, algo indescriptible. Me recordó a un roscón que hacen en Torrelavega para Reyes, relleno con algo lejanamente parecido y también ligeramente emborrachado. No obstante, el sabor del relleno de tahini era realmente profundo, y mezclaba en la memoria de los sabores la dulzura saturada del turrón con la miel, o la untuosidad de la mantequilla de cacahuete, humilde pariente lejano. Es más, pensé instantaneamente como algo tan icónicamente estadounidense, amado y destetado, el sandwich de mantequilla de cacahuete con mermelada* no es sino una prolongación de esta tradición de mezclar nueces de todo tipo con sabores terriblemente dulces (la baklava de pistacho, el turrón de Jijona, …). Todo está enlazado.
Creo que me fascina la cocina de esta zona entre Europa y Asia porque es una tierra entre culturas, que nos ha visto nacer como civilización y donde, aún hoy, se entrelazan las cosas de aquí y de allá. Sabores de hace mucho, olvidados para nosotros, y otros que nos son familiares. Es más, me encanta ver como cosas que conocemos y otras que nos son muy lejanas tienen raíces comunes; cómo el turrón es hermano de la halva, el lahmacun de la pizza y así hasta quedarnos sin hambre.
Siempre que como estas cosas pienso que este tipo de sabores podrían muy bien ser familiares para mis ancestros hace siglos; quien sabe, tal vez algún antepasado mío incluso amasó una hogaza como está y la endulzó con miel, o la rellenó de una masa de nueces, pistachos o almendras para una ocasión especial, como un nacimiento o bautizo. Esta comida es, sin duda, una comida llena de vida. Tal vez no es casualidad que me haya aficionado a esto aquí en Londres, donde todo es apariencia, todo es tan artificial (incluídos los sabores), todo es tan de mentiras y a la mayoría de las cosas les falta frescura y autenticidad.
Otro día intentaré hacer este pan en casa y explicaré mi teoría de cómo la cocina de la India es la cocina mediterránea de Asia, o el por qué en Inglaterra no recogen la basura más que una vez por semana.
* Esto es lo que se conoce como un «emparedado de mantequisha de cacahuete», para los que nos hemos criado con el doblaje, nefasto pero entrañable, de los dibujos de Hanna Barbera, con Loopy de Loop («El lobo bueno, el amigo de los niños») o Scooby Doo. Por cierto, la mermelada o la miel son esenciales para disfrutar de la mantequilla de cacahuete.








Por 25 pesetas…
Por 25 pesetas… ¿quién me puede decir algo sobre esta pasta húngara?
Tic-toc-tic-toc…
La compramos el año pasado en el este de Hungría, y ha estado esperando desde entonces en el fondo del armario a que llegara la operación limpieza final.
El problema es que no tengo ninguna información sobre ella. Ya, claro, es pasta…todos sabemos lo que se hace con la pasta. Pero a lo que me refiero es que en todos los sitios se hacen cosas especiales con las pastas regionales, así que imagino que esta pasta húngara no es una excepción. Tiene pinta de ser para sopa, pero me encantaría saber como la hacen las madres húngaras en los fríos dias de invierno.
El problema es que voy muy muy justito de húngaro, así que la información del paquete es totalmente indescifrable para mí.
La marca es JOZSA, así, en mayúsculas, con un pequeño chef regordete dibujado dentro del agujero de la O. Y luego pone «száraztészta», que no sé si es el tipo de pasta o se trata de algún insulto a la madre de uno en húngaro. Es fácil imaginarse a un rudo jinete magiar de largos bigotes mirándote a los ojos y gritándote: szárazészta!
Después hay información más relevante, como «8 tojásos csigatészta«, que no sé si querrá decir algo como «8 minutos de cocción», aunque con un poco de paciencia y la ayuda de google.hu y wiki.hu he descubierto lo que es csigatészta, bueno, lo que aparece en la foto (parece una sopa, ¿no?).
Lo que deduzco es la composición tiene 3 ingredientes: «búzaliszt» (google images me confirma que es harina), «friss tyúktojas» y «ivóvíz». La wiki húngara en su artículo «ivóvíz» sólo enseña grifos, así que deduzco que es agua…y lo del medio, el «friss tyúktojas»…pues van a tener que ser huevos frescos. Pero esto ya es lo que se denomina traducción libre, claro.
Pero lo más fascinante es donde pone lo de: «Minöségét megörzi a tasak hátulján jetzett idtipontig». Y digo que es fascinante porque no he conseguido averiguar lo que esto significa, sin embargo las dos primeras palabras son el título de un cortometraje húngaro de 1998, lo pone aquí, en Imdb; qué intrigante.
Lo peor es que esto no es la primera vez que me sucede; como aquella vez que fui a comprar harina de trigo suave a una tienda polaca, ¡y acabé en casa con un paquete de harina integral de centeno! Ahora estoy fuerte en polaco panaderil y ya sé, entre otras cosas, que mąka es harina, y que pszenna es de trigo y razowa de centeno, tomad nota porque nunca se sabe.
¿Algún alma caritativa que hable húngaro?