Las mudanzas son siempre momentos emotivos, llenos de incertidumbre e ilusión. En la cocina, hay dos instantes primordiales.


Alojar una (o varias) madres en la nueva nevera y el momento en el que, tras el último té en la vieja casa, empaquetas las teteras y la kettle. Este es un momento definitivo, sin vuelta atrás: el próximo té será bajo un nuevo techo.





Conejo al ajillo
Para unos días pirenaicos con los amigos.
El conejo era de casa, como la escarola y el pan. Cosas ricas, para después de andar por la nieve.
Compartido encima de un hule verde.