
Me trajeron un surtido de cata de bombones suizos, de Zurich. Inmejorables. Había 4 tipos de trufas, hechas con 4 variedades de cacao, cada una de distinta procedencia. La intensidad del sabor iba en progresión: de Madagascar, Maracaibo, Cuba hasta Ecuador. Unos bombones fantásticos. En la caja, que era negra, ponía con letras doradas Grand Cru – Selection de Truffes.
La foto la saqué cuando ya sólo me quedaban dos, a punto de terminar la caja.





Las tostadas del fin de semana
Una de las ventajas de hacer buen pan es que tienes las mejores tostadas que puedas soñar, con ese sabor y textura particular que el pan industrial no consigue transmitir. Y eso que tostado cualquier pan es bueno.
Así que el fin de semana es fantástico hacer tostadas y empaparlas de la rica mantequilla que se compra aquí, ya sea inglesa o importada del norte de Francia.
Una de mis combinaciones de tostadas favorita es la siguiente. Una tostada de mantequilla con miel (que crea una pasta deliciosa y telúrica); y una tostada de Marmite con mantequilla (la tostada británica por excelencia). El Marmite es un extracto de levadura de cerveza muy concentrado y salado. Viene a ser como un Bovril vegetariano. Lo publicitan como lleno de vitamina B y proteína (que la tendrá) pero entra dentro de la categoría «esa comida británica», que ha hecho al mundo mirar con recelo a estas islas. A mi me encanta la combinación de estos dos sabores, la tostada de miel, blanca, terriblemente dulce; y la tostada de Marmite, terriblemente salada.